Relación entre la presencia natural y la conciencia

Todo lo que se encuentra en el Universo se encuentra también en el hombre, y si no existe en el Universo, tampoco puede existir en el hombre

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RELACIÓN ENTRE LA PRESENCIA NATURAL Y LA CONCENCIA

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El hombre es el único ser que puede restar su presencia natural. Ninguna planta y ningún animal pueden restar en totalidad su presencia.

Cada forma natural es como una babushka, compuesta de dos babushkas –  la temporal y la espacial – la babushka de la conciencia y la babushka de la presencia natural, una dentro de la otra. En las especies menos desarrolladas, por ejemplo, en los simios, la babushka de la conciencia es más pequeña que la babushka de la presencia natural. Por eso los simios siguen siendo animales principalmente instintivos. Sin embargo, el hombre es por esencia el primer y único ser de la creación que presenta un equilibrio en esta relación. Es por ello que únicamente él puede con su alma o su libre albedrío en totalidad restar su presencia natural.

Todas las formas en el universo, desde el primer átomo hasta el hombre, tenemos una presencia. Por eso todos somos iguales – todos y todo somos uno a partir del mismo espíritu. Lo que nos diferencia es el alma o la conciencia, que es la parte temporal de cada presencia espacial. En aquellas formas en la babushka de la conciencia es mayor que la babushka de la presencia natural, es la conciencia prisionera de la presencia natural o del cuerpo físico. Por esta razón estas especies en mayor o menor grado no deciden por su cuenta sobre sus reacciones – sus maneras de actuar, sino que son guiadas por el instinto subconsciente que defiende su propia presencia. Por eso decimos que el instinto de supervivencia es más fuerte que su voluntad.

Pero el alma humana no está atrapada en el cuerpo físico – es libre. Basándonos en esta condición, el hombre es un ser analítico o el ser del libre albedrío o el séptimo día. Por eso la evolución de la naturaleza termina con el nacimiento del hombre. (El séptimo día Dios descansó.)

Desde ese momento el gato es solo gato y el ratón solo ratón. Las especies naturales desde ese momento se adaptan únicamente en cuanto a forma, color y similares, pero su esencia permanece intacta. En primer lugar entonces se trataba de la búsqueda y encuentro del ser, el cual pudiera ser conciente del secreto de la vida, y una vez que este ser apareció, se dio inicio a otra mutación: la búsqueda del hombre.

El hombre está presente en la Tierra, puede pensar sobre cosas que están a billones de años luz de su presencia física o espacial. Todas las demás formas están relacionadas con su presencia y con ello con la realidad momentánea que las rodea.

Por esto el hombre es, como suma de toda la creación, el único ser que con su alma o su mundo interior puede equilibrar o desatarse a sí mismo y con eso desatar toda la creación. Ninguna otra especie puede aceptar su muerte o, en otras palabras, desatar su parte temporal de su parte espacial. No puede desatar la conciencia o el alma de la presencia física o del cuerpo. El hombre es el único ser viviente que según la regla de sustracción interior o alma y la adición externa  o presencia física resulta en el punto cero del hoy.

Todas las demás formas presentan desequilibrios, que se ven reflejados en forma de instintos o intuición. En el hombre esta relación entre la conciencia y la presencia es 1:1. Por eso el hombre dispone de varios puntos de vista y es un ser analítico, es decir, un ser con libre albedrío (el pecado original).

Según esta regla el hombre tiene que equilibrarse solo. El hombre es la única forma natural en la que se manifiesta la idea de autorresponsabilidad. Ésta no se puede evitar. Quien no tiene autocontrol lo persigue el desequilibrio, por esto lo domina el impulso.

La sustracción del hombre comprende la cadena evolutiva en su totalidad, o en otras palabras, la entera escala jerárquica debajo suyo. Esto es la cadena de procesos naturales de creación o nacimiento del universo. Esta cadena de seis niveles de procesos naturales (seis días de Dios) comienza con la primera radiación, la luz, continúa a través de átomos, moléculas, compuestos, flora, animales de sangre fría, animales de sangre caliente, y termina con el hombre.

Por consiguiente, el hombre es la suma de todos los niveles o todas las formas de la creación que están debajo de el, o el séptimo día. Es la cumbre de la escala jerárquica porque contiene todas las transformaciones espaciales anteriores a el. Esto significa que el hombre contiene el código del átomo, la piedra, la hormiga, el pez, el árbol, el venado, el delfín, etc. Pero ninguno de los mencionados contienen el código entero del hombre. La hormiga lo contiene en menor grado que el delfín, por ejemplo.

Dado que el hombre se encuentra en la cumbre de la escala jerárquica, es el ser con la mayor cantidad de características negativas. Por eso el hombre puede resultar el ser más maléfico entre todas las formas y causar el mayor sufrimiento y el peor mal. Al mismo tiempo, el hombre es el ser más inestable de toda la creación porque tiene que adquirir cada información por su propia cuenta, con el análisis propio. Justamente por eso la probabilidad de que se equivoque es la más alta.

La exactitud de los seres menos desarrollados depende del nivel de la diferencia entre la conciencia y la presencia natural. Las especies menos desarrolladas tienen la diferencia más grande que las especies más desarrolladas. La diferencia en la hormiga es mucho más grande que en el mono. La diferencia se manifiesta como la forma libre o el instinto básico que funciona según la ley del mínimo esfuerzo y siempre encuentra el camino más fácil.

Según esta regla, la forma más pura de la vida es su forma inicial, y esto es la radiación o el rayo de luz. Por eso la luz es la base de la vida y el símbolo de Dios, la velocidad de la luz c la única capaz de manejar el Universo entero.

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