La verdad


El mayor y absoluto sinsentido lo representa al hombre para consigo mismo

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La verdad

La verdad adquiere sentido en el momento en que le resulta útil al prójimo o a cualquier persona, de algún u otro modo. De otra manera es solamente una ilusión. Cada verdad con la cual se identifica el hombre y la toma como propia, en ese preciso momento se convierte en ilusión. Es por esta regla que la gente en su relación hacia la religión frecuentemente termina en el fanatismo. En el momento en el que el hombre se identifica con cualquier tipo de verdad y la adopta como propia, esta se transforma en fanatismo.

La aparición masiva del terrorismo en estos tiempos es consecuencia de esto. Es que se trata de una verdad religiosa que es precisamente una verdad tan viva u objetiva de una sociedad que tomó otro rumbo porque alguien se apropió de ella y se convirtió así en una verdad subjetiva, de la cual surge un terrorismo cada vez más masivo. En el momento en que se acabó el diálogo hasta la verdad más sagrada se convierte en ilusión y con ello en sinsentido.

En realidad pueden las personas servirle solamente las unas a las otras. Mientras estén unos subordinados a otros, tanto puede vivir la verdad entre ellos en forma de respeto, humanidad, amistad y amor.

El gran problema de la actualidad es el egocentrismo o egoísmo. Se trata de amor que la gente desea solo para sí. Con el hecho de que la gente quiera tener buen corazón solo para consigo misma, se transforma así día a día en gente más ilusa. Esto es en materia de verdades altamente peligroso. Es que solamente un paso es decisivo: permanecer en la verdad o caer en el fanatismo.

En ello reside el único problema de las religiones. De diferentes religiones surgen diferentes verdades vitales, las cuales están vivas en el entorno en el que surgieron, ya que la gente las comparte y convive con ellas. Se tornan problemáticas recién cuando la gente se las apropia y como absolutas las adoptan para si. Esta verdad transformada conduce al hombre a un propio dogmatismo, base del fanatismo.

El sentido de una fe viva es que el hombre en situaciones críticas no pierda las esperanzas y permanezca como persona. La verdadera fe no es cosa de multitudes, sino que es un secreto albergado en la intimidad más profunda de cada individuo.

Por eso, el hombre no debe buscar la propia verdad dentro de la cual habría de encontrar su sentido, sino darle sentido a la primera persona cercana que se cruce por su camino. Si no es capaz de hacerlo, no podrá encontrar el sentido en ningún lugar. Solamente el hecho de estar dispuesto a representar el sentido a alguien puede satisfacerlo.

Nadie puede ser el sentido de uno mismo. Pero es precisamente este el gran problema del mundo moderno, en el que se ofrece mucho para el sentido propio. Cuando la gente siente seguridad en la autosuficiencia o en la propia realidad, comienza a perderse del mundo real y aparece la oscuridad. Es que cada uno encuentra un sentido ilusorio en una especie de ilusión propia.

¿Qué es el terrorismo? Cuando en determinadas personas la ilusión domina a la realidad, una de las consecuencias posibles es el fanatismo. Por ello el valor de la vida humana se reduce a cero. Todo el terrorismo actual, el mayor sinsentido de la pérdida de vidas humanas, es consecuencia de sistemas ilusiorios del hombre actual. El mayor horror es que esta peste del absurdo humano se ha convertido en un estado totalmente normal en nuestra vida.

La ilusión siempre implica la irresponsabilidad del individuo sobre sus actos. En ellos la gente no asume ninguna responsabilidad sobre sus palabras y actos. Justifican su accionar con miles de excusas, pero renuncian a cualquier tipo de responsabilidad sobre el mismo.

Solamente un amigo compensa mucho, mucho más que toda la ilusión de este mundo. Por eso, para lograr el equilibrio es suficiente con que el hombre tenga al menos un amigo. Es la tendencia por el ser cercano. Ante todo ello brinda seguridad y realidad a la vida. Quien es consciente de ello siente náuseas ante el menor atisbo de ilusión. Es que la ilusión convierte a todo hombre vivo en una imagen muerta.

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