El hilo invisible

El hombre es antes de ser y también el tiempo es antes de ser. Ni tú ni el tiempo están definidos, por eso tampoco son reales

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La paz es el reflejo de la acción del tiempo, todo lo demás es un engaño y tiene una idéntica relación para contigo como para con tu prójimo.

El hombre es mucho más »inteligente« en cuanto a su relación con el tiempo, pero debería esforzarse por ser nadie, para que así el tiempo se adapte a él.

Hasta ahora corría el mundo de los reflejos en el tiempo reflejado en formas limitadas y hasta que este tiempo no se divida en espíritu, alma y cuerpo, el tiempo real permanece en nosotros como un hilo invisible, sin información sobre la camisa que lo coserá.

De este modo ninguna forma hasta ahora no es real, sino una proyección. Después de identificado el tiempo en el espíritu, el alma, correrá el tiempo de nuevas dimensiones. Cuando surge una nueva dimensión, surge el tiempo real. Hasta entonces el tiempo puede tener miles de formas, pero todas meramente aparentes.

La primera identificación del tiempo es el punto cero de la actualidad común y esto  fue requerido por Jesús, quien abrió en si un punto de partida para el tiempo real, para que pueda correr. Adónde, cómo y gracias a quién correrá el tiempo y qué coserá el hilo invisible, depende de cada uno. Es que cada uno lleva en sí el misterio del hilo invisible del tiempo.

En cada palma es colocado el hilo invisible del espíritu. Alguien con ella teje prendas invisibles con brillo propio, alguien permite la propia desnudez y teje prendas para Él, ingresando en el mundo de hilos invisibles, sólo en su vergüenza. Pero no Le verás hasta el momento en que el condicionado hilo del tiempo no esté completamente entramado.

Cuando el tiempo recibe su rostro, se derrumban todas las formas que le afearon. Es que bajo el concepto de tiempo ya no es posible ninguna identificación más – la identificación es posible solamente en base a los reflejos del tiempo. En la relación hacia el tiempo real puedes ser exacto o estar perdido.

No te vistas de diferentes humores ante la gente, sino esfuérzate para que en el espíritu de la gente generes una buena predisposición. Un objetivo serio siempre encuentra una solución, ya que hay en él precisión, en la precisión un dato exacto, y en un dato preciso la concreción.

La vida te empujará a siempre mayores tribulaciones, tú actúa con precisión y la vida te ayudará automáticamente con datos precisos. Para que la información interna te ayude, debes estar completamente entregado y de inmediato, cuando con tu presión subjetiva presiones a la interna, no podrás encontrar una respuesta. Cuando lo interno se adecua a lo externo – cuando de lo visible hace brillar lo invisible, confías. Si eres puro no considerarás informaciones internas.

Desde el nacimiento hasta tu muerte estás atrapado en la muerte, y en tí corre el poder invisible de la vida. El poder invisible no está limitado, limitada está la forma de la proyección. Quien te trata como algo propio te limita a la muerte, quien domina la propia palma de su mano, en su palma la palma invisible hace nacer la vida. De inmediato cuando el hombre con lo suyo toma contacto con lo eterno, mata- cuando deja ir lo suyo, revive.

Toda la evolución, todo el universo, es un programa para la muerte hacia el cual se dirigen las fuerzas del Invisible, los entregados confían en las corrientes del Invisible y así de forma inconsciente entre ellos abren un nuevo programa.

A todos les gusta volver allí donde alguien le exige ojos verdaderos.

El egoísta enceguece a cualquiera con sus ojos – la persona que actúa de corazón coloca a todos ante sus propios ojos. Tú solo haces surgir ojos verdaderos ante si o engañas a todos los ojos con tus ojos. Muere y todo vivirá ante tus ojos, no actúes la vida, ya que todo morirá ante tus ojos.

En defensa de tu forma, tu mundo, defiendes únicamente tu muerte, pero cuando lo permitieras por una flor, un río, el prójimo, nacería del Invisible una flor, un río… Todo lo que termina en la propia desnudez o en la muerte resurge del Invisible, nuevo y vivo.

Las defensas frente a su propia desnudez reducen y limitan al hombre. El hombre debería desnudarse, reconocer su egoísmo, sus flaquezas… Mientras te aferres a tus reglas te viertes de forma invisible en tu molde y robas a todos en pos de tu mundo, en un espejo sin luz. De este modo lo Invisible en tí se apaga para siempre, ya que no tuviste corazón para que tus manos entretejan un mundo en el que cualquiera pudiese vivir.

Todo lo visible te atormenta, pero solamente la fuerza del Invisible te puede tranquilizar, si confías en ella. Porque su fuerza no tiene límites.

El hombre vive en el límite entre la muerte y la vida – entre los limitado y lo eterno. El hombre defiende su muerte como vida, pero si confiara en el Invisible, permitiría la vida. Si confías en Él, lo Invisible solamente arreglará los caminos a seguir. Y apenas lo toques con tus palmas, apagas lo único que alberga el misterio del crecimiento eterno.

La fuerza invisible corre en tí como vida, la aparición en ti es solamente la muerte, a la cual no te atreves a reconocer. Estar desnudo significa estar muerto, pero solamente desnudo podrás entrar en el Reino de los Cielos.

Nadie que no atraviese el límite crítico verá el Reino de los Cielos. El límite crítico eres tu mismo, que limitas todo y te quedas ciego para todo delante de ti, porque en tí permanece invisible.

Pero tienes las palmas de las manos del Invisible y ni siquiera conoces el secreto de los invisibles.

»Quien quiera salvar su vida, la perderá. Y quien pierda su vida por mí, la encontrará.«

Todo lo conocido apagó el reflejo de lo desconocido y dejó tras si sombras de ciudades extrañas. Cuando lo desconocido toma contacto con lo conocido, la corriente de la reversibilidad en la superficie de lo comprendido se derrumba, dando curso a la corriente de la propia unilaterialidad.

Jesús abandonó todas las relaciones y de este modo condicionó lo únicamente verdadero – el Presente:

En el espíritu – »El Padre en mí, yo en el Padre.«
En el alma  
»Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.«
En el cuerpo
»Tomad, comed, este es mi cuerpo.«

Nada es por cuenta propia, todo reside en relaciones y sin embargo, todo es por cuenta propia, nada en relaciones. Algunos aman al extraño en si más que a la persona cercana. Reza tú todas las noches para poder abandonar al extraño en si y hagas nacer el Aquí y el Ahora, condicionado en el espíritu, el alma y el cuerpo:

»Con la mano en la frente y en el Señor,
con la palma en el pecho, con Jesús en el alma,
con la palma hacia la izquierda, en el Espíritu Santo,
con la palma hacia la derecha, para encontrarme con el prójimo.«

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