Las cualidades del hombre son como el vino

Los complejos surgen de una equivocada autoevaluación. Al fin y al cabo, siempre estamos equivocados, ya sea nos jactemos o juzguemos

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Las cualidades del hombre son como el vino

El hombre tiene numerosas cualidades, tanto físicas como mentales, las cuales por si solas no son buenas ni malas. Hasta que no es consciente de ellas, están sanas y van madurando con el tiempo. Pero se contaminan una vez que el hombre toma conciencia de ellas.

El hombre es consciente antes que nada de sus cualidades físicas. De sus cualidades psíquicas, las cuales toman contacto con el mundo de sus pensamientos, toma conciencia posteriormente. Con mayor dificultad se es consciente de la propia inteligencia – de unas piernas o una sonrisa se es consciente con mayor rapidez.

Sin embargo la sonrisa es bonita hasta que el hombre no toma conciencia de ella. Solamente en ese momento la sonrisa es auténtica, ya que es reflejo de su mundo interior – a través de la sonrisa sonríe su alma. Así, cuando el hombre toma conciencia de su sonrisa, ésta se convierte en una copia del alma a la cual se la ha robado. Es el cuerpo después el único que se ríe.

Si no quieres que tus cualidades se contaminen, deja que la vida las haga madurar, así como el mosto madura y se convierte en vino. El tiempo les dará su color. A lo largo de tu juventud las cualidades se transforman en un buen vino, para así convertirte en un hombre firme y sano.

Cuando las cualidades del hombre maduran, pueden transformarse en un buen vino o simplemente en vinagre. No es necesario ser un vino de excelencia. Cualquiera puede convertirse en una persona agria, pero puede ser tan buena como el pan. Es por esto que las ambiciones propias son innecesarias. Es más inteligente dejar que la vida decida en qué te convertirás.

Frecuentemente las personas sufren de complejos por sus cualidades. Estas son innecesarias, ya que el tiempo transforma todas nuestras cualidades en características positivas de la vida, solo debemos dejarlas fluir.

Los complejos propios son para todos un problema sin solución, mientras que los complejos de otros nos resultan completamente banales. El hombre puede tener un complejo también por determinadas cualidades, las cuales son objeto de admiración de otros. Es que para el que sufre del complejo, experimenta sus cualidades como algo negativo. Mientras que para los otros estas cualidades representan meramente características de su vida, las cuales pueden incluso resultar simpáticas.

No podemos combatir ni eliminar nuestras cualidades. Siempre serán nuestras cualidads, sean como sean. Es por eso que no puede tranquilizarnos el combatir los propios complejos. Nuestra sed será saciada únicamente con un agua: se llama  autoolvido.

El olvidarse de uno mismo se va adquiriendo con el tiempo. El hombre debe ser lo suficientemente racional como para perseverar y ver claramante, como así comprender los problemas de su vida. Es el único modo de poder redondearlos. Y cuando se redondean, se excluyen. Cuando un determinado punto de partida es redondeado y el inicio toma contacto con el fin, surge el punto cero. Es entonces cuando del inconsciente del hombre se erradica una determinada preocupación o tensión.

Una vez que te embebas en el agua del autoolvido, te embeberás de vida. Así la sed desaparece, ya que el hombre encuentra la verdadera paz. Por eso no te ocupes en analizar tus propios complejos. Una vez que el hombre comienza a analizar sus propios complejos, se hunde en un análisis interior que conduce a un verdadero complejos y frustraciones. El autoolvido excluye el análisis interior.

Es por ello que es sabio olvidarse de uno mismo y no analizarse hacia adentro, sino mirar la vida hacia afuera. Mirar la vida por delante con ojos observadores. Cuando te dedicas a los otros, el análisis se encauza de relación a relación, de un análisis interior a uno exterior. Si te ocupas solo de ti mismo, te analizas hacia adentro, si te enfocas en otra persona u otra cosa, te analizas hacia afuera. Y cuanto te analices hacia afuera o cuanto más te esfuerces realmente por una relación, tanta más paz recibirás.

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