Qué había antes de ser

Como la izquierda sin la derecha no es izquierda, ningún alma sin alma es un alma

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Qué había antes de ser

El hombre se pregunta qué había antes de ser – qué había antes de su nacimiento. No es consciente de que antes de su nacimiento de hecho no existe. Es que nosotros no existimos en la forma de vida final o real hasta que no nacemos. Por eso no tiene sentido preguntarnos qué había antes de ser nosotros mismos.

Todo lo que es o cada presencia física o espacio, desde el primer átomo hasta el hombre, es solamente una manifestación de su propio tiempo, lo cual se inicia con la aparición de esta forma (nacimiento) y se extingue cuando expira su tiempo  (muerte). De este modo, tanto espacio como tiempo son interdependientes. Porque cada presencia es solamente tiempo propio condensado y cada tiempo propio una presencia extendida.

Por esto este mundo es un mundo de copias o reflejos del espacio en el tiempo y del tiempo en el espacio en el cual aún no existen identidades reales. Recién cuando el mundo de las identidades aparentes sea quitado, el hombre aceptará la muerte de la propia identidad o el hecho de que aún no existe, abrirá lugar a la realidad.

Antes de nuestro nacimiento significa que no existimos aún en nuestra forma final o real vital. Por eso no tiene sentido preguntarse qué había antes de nacer.

Dado que todo el sistema está volteado y el tiempo corre desde el final hasta el comienzo, hasta su detención, con la constante  – ©, es cada uno de nosotros una consecuencia ante la causa, que se encuentra en proceso de búsqueda. Es un hecho de un mundo que aún no existe. Por eso nos encontramos nosotros ante el nacimiento de nuestro propio mundo real, el cual aún no existe. Precisamente en ese momento ingresa en nosotros el nacimiento.

A la pregunta de qúe había hace miles de años, cuando aún no existíamos, podemos responder meramente que había algo. Había una conciencia o conocimiento sobre algo. Nosotros, hoy por hoy pensantes, nos encontramos en un nivel superior de los entonces reconocimientos y estados o más avanzados que nuestros antepasados.

Recién cuando pasemos al nacimiento real llegarán los tiempos que vivimos hoy más que nada de forma aparente. En ese momento el tiempo anterior al nacimiento, el cual vivimos hoy, está sellado como pasado. En ese momento se va a dividir el mundo de las copias y el mundo del hombre vivo, lo que las religiones denominan como el Día del juicio final.

Una final no aceptación de la propia inexistencia y la insistencia en la posición de la existencia mantendrán siempre al hombre en el estado previo al nacimiento o la inexistencia. En ese estado luchará eternamente con los demás »inexistentes« por su existencia aparente.

¿Por qué es así?

En este mundo o el mundo de los reflejos, lo opuesto es el punto de partida o la base de todo. Todo existe »a cuenta« de su opuesto. De este modo los planetas son la base de la existencia o »a cuenta« del sol y viceversa. La izquierda se ve reflejada en la derecha y viceversa. El arriba se identifica o refleja por el abajo y viceversa, etc. (No habría arriba si no hay abajo, no habría abajo sin un arriba, no habría un yo sin un tú, etc).

Del mismo modo es también la base o cimiento de todo el mundo visible, cada presencia y cada existencia de su opuesto – éste es un mundo invisible, la no presencia o inexistencia.

Es que el misterio de la no presencia fundamental o Dios reside en que nunca estuvo, nunca está y nunca estará, pero sin embargo es la base de todo.

Y de una no presencia o Dios nace solo una presencia, la cual es consciente de su presencia: el hombre.  Pero una representa la asimetría o la muerte – no un par o no presencia (Una es ninguna). Por esto el miedo inconsciente del hombre ante la muerte o la nada de su propio lugar, lo cual lo fuerza inconscientemente hacia la búsqueda. Para vencer el miedo, consecuencia del instinto natural de supervivencia o la diferencia entre la nada y si mismo, está obligado a buscar su nada y aceptarla. De este modo se establece el contrapunto o par, la diferencia desaparece, la muerte es eliminada.

El hombre se encuentra en la cima de la cadena natural y es con ello la única presencia en la que se inscribe el código genético de todas las presencias nacidas antes que él. Ello representa un completo código de no presencias. Por eso es un ser con libre albedrío.

Toda la creación o el espacio realizado (el pasado) se encuentra ante el hombre, y el Creador como base o tiempo no realizado detrás suyo. Y si el hombre aceptase todo el espacio o la creación ante si como la única realidad, colocaría su presencia o a si mismo en el tiempo, en la no presencia o en Dios. Así anularía el paso del tiempo.

Es esto lo que hizo Jesucristo, por eso era el Hijo de Dios. Le tomó cuarenta días en el desierto para renunciar completamente a su libre voluntad y así convertirse en una presente no presencia. (Yo he superado este mundo (mi cuerpo o presencia)). Y recién después dió inicio a su labor entre la gente. En la cruz entregó finalmente a la regla natural de la no presencia.

Jesús vivió en este mundo ausentemente presente, tres días después de su muerte lo convocó a la vida la regla natural de la no presencia. Por eso no cualquiera podía verlo. Lo veían solamente aquellos que estaban ausentemente presentes o eran con él un solo espíritu. Cuarenta días después de su muerte torna en alma o ausencia presente, en espíritu o no presencia. Antes de ello dijo: „No me toques, aún no he subido hacia mi Padre.“

De este modo en la vida de Jesucristo se encuentra incluido y resuelto el conflicto básico de cada criatura. Este conflicto debe resolverlo cada hombre por su cuenta. Cada uno está condenado a la lucha por la propia existencia – por su vida. Quien en esta lucha no ceda, será condenado con el resto de las presencias a la lucha eterna por la propia presencia. Y ésto es lo único que nunca fue, no es, ni será.

Responder a la pregunta básica de toda o nuestra existencia (el huevo-la gallina, la gallina-el huevo) es imposible. Es que nunca hubo antes ni después, siempre es solo ahora o el cero temporal. Y todo lo que es, se encuentra en este punto – en el punto del cero o la no existencia, la cual es común a todo.

Por eso todo lo que es, al mismo tiempo no es. Nosotros tampoco somos aún y todo lo que vemos y de lo cual estamos convencidos a rajatabla que es, de hecho tampoco es. Este mundo es meramente un útero temporal de nuestro nacimiento.

Todos nosotros solamente nos encontramos ante el nacimiento de nuestro nacimiento. Por eso Jesús dijo:„Era antes de ser.“ Del mismo modo somos también nosotros, antes de ser.

 

 

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