La única lógica de este mundo es la muerte

La única lógica de este mundo es la muerte
La única lógica de este mundo es la muerte

Todo lo que defendemos como una identidad propia, es automáticamente contrario a la lógica de lo espiritual.

Toda la lógica espiritual es totalmente opuesta con lo que es la lógica de este mundo. La lógica de este mundo es la muerte y no tiene sentido pensar que podría ser de otra manera.

Una única lógica es la que el hombre no pudo comprender a lo largo de su historia. La lógica que se llama muerte. ¿Acaso no nacimos dentro del paso del tiempo, que es en esencia lo mismo que nacer hacia la muerte? ¿Acaso no viajamos hacia la muerte desde el nacimiento? La única lógica de este mundo es la muerte y no hay ninguna lógica intermedia.

Cualquier gobernante que confió únicamente a sí mismo como gobernante, se equivocó en una sola lógica que al final, como a todos nosotros, nos espera la muerte.

El hombre puede ser rey, emperador, puede ser Papa, puede ser presidente del país más poderoso del mundo, puede ser un hombre común y corriente o un campeón olímpico. No hay nada que nos salve de la muerte. Un hombre sabio y razonable no intentará unirse a ninguna designación de partes. Ya que cualquier identificación propia es únicamente una tentativa subconsciente para escapar del punto cero: ante la muerte.

Cualquier persona que ata su identidad a lo que sea, ya ha firmado la sentencia de lo invisible o lo perdido de la vida. Por lo tanto, cada ventaja propia, por la cual el hombre lucha o ya la tiene durante su vida es, para él, el único peligro real. Cualquier deficiencia, como ser una discapacidad, ser pobre, etc., es para el hombre, aunque suene cruel, la gracia pura de Dios.

La comprensión de los principios nos da fuerza para ser capaces de »desembarazarnos« de todas aquellas situaciones duras. En otras palabras: cuando comprendemos esto y lo aceptamos como algo único y poderoso nos fortalecemos ante cualquier dato externo o incluso de la creencia de que es real aquello que vemos delante.

Sí, nos volvemos más fuertes que lo que nos determina y con esto más independientes y fuertes que todos los datos externos o que este mundo. Una vez que logramos esto no esclavizamos a nadie más ni nadie puede esclavizarnos. (Yo he vencido a este mundo.)

Después nos puede elegir únicamente aquel que nos quiere y nos merece. El que no es digno de nosotros simplemente se irá lejos. Se irá de la misma manera que el ave libre, adonde desee.

Cuando el hombre llega al punto en el que apuesta nada más de lo que se encuentra en esta parte puede liberarse e ingresar en la verdadera libertad.

En esta época el poder del espíritu o el fluido ya es enorme.

En esta época ya podemos fiarnos del fluido. Ya que el poder del espíritu se impuso sobre esta parte. Pese a que esto no se pueda advertir con fuerza ya están cambiando las reglas de base y, con ello, nuestra confianza.

El hombre es un punto que puede crear un diálogo o no. Puede crearlo con este o con el otro mundo.

El hombre es quien contacta la esperanza. Cuando logra esto, automática e inconscientemente, llega el vivo espíritu de la realidad o el Espíritu Santo. En el caso contrario lo puede acompañar únicamente el espíritu de la muerte.

Toda la creación es un punto, el hombre es el segundo punto o el conjunto de toda la creación (la imagen de Dios) que con voluntad propia dialogará con una u otra regla.

Es muy bueno contactar la esperanza. Confiar los secretos »a la otra parte del mundo« – los secretos de lo infinito y de lo eterno – todo lo que este mundo no posee.

Por eso existe sólo un punto. Este punto es el hombre mismo. Lo único irremediable para el hombre es su propia decisión.

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