El fluido – el mensajero del Señor entre los hombres

Todo lo que da a luz al fluido es bueno, aquello que lo mata es maldad

(El fluido – el mensajero del Señor entre los hombres)
EL FLUIDO – EL MENSAJERO DEL SEÑOR ENTRE LOS HOMBRES  

Si dos se despiertan con los rostros enfrentadas están en el fluido. Tu semblante al despertar es diferente todos los días, un día estás feliz como un pájaro, otro día pasional, otro travieso como un niño… Que los dos sean entre sí como niños que no saben nada, que se perdonan todo y la vida del fluido quedará entre ellos.

Donde se mata el fluido se forma una pared invisible que el hombre construye solo. De aquí en adelante, todo se convierte en una pantomima, porque no tienen más puntos de contacto y, en realidad, no viven más juntos.

Cuida el fluido, en la relación se amoroso y no pesado. Si vivieras con el prójimo sólo de manera técnica, todo estaría muerto y sería insoportable. Te horrorizarías con cada roce de un ser humano que no está en el fluido. Por eso retira todos los abusos y entrégate a la vida.

Existen pocas personas que han guardado su fluido sin que otros se lo mataran. Por eso protege tu fluido y vuélcate al Señor.

El eterno misterio del fluido es que nunca podrás ver o percibir tu propio fluido. Siempre puedes ver o percibir todos los demás fluidos.

Jesús en la cruz es la carencia de fluido. Se levantará de la cruz cuando el fluido sea lo suficientemente fuerte como jugar como los niños. Él mismo fue el portador de un fluido de máximo poder, que podía despertar a los muertos. Hoy en día nada ni nadie más concede fluido. Las personas sólo escriben fórmulas para matar los fluidos, nunca las escribieron para despertarlos.

No midas la vida según los criterios de este mundo, sino por el fluido. Agradece al Señor por todo lo que se te ha dado y mantiene el fluido.

También la música puede llamar al fluido. Lo puede convocar también el fluido de María, Jesús, del Espíritu de Dios que transforma al hombre.

Ya nos encontramos en lo profundo del día del juicio, porque el fluido es más fuerte que este mundo. Se sucederán conflictos cada vez más grandes e insoportables. Porque la vida surge siempre allí donde conduce los caminos y, en el mundo actual, es esto la muerte. En cada sociedad existen miles de vidas y miles de fluidos. Sin embargo el hombre moderno desperdició el mundo más precioso: el mundo del fluido, el mundo para el que nació.

En el mundo desarrollado la perdición es de un noventa por ciento, porque las personas por el precio de su propia seguridad se comprometieron con el señor de la muerte. Por su seguridad física negaron todo lo que es valioso para el hombre. Traicionaron a la humanidad, a Dios, y con ello traicionaron el alma, portadora del fluido.

Con el hambre más grande prostituyen los bienes espirituales: el fluido, que es el mensajero del Señor y le dan un valor infinito al efímero cuerpo. En otras épocas las personas eran capaces todavía de mantener el fluido, la riqueza invisible, que vale infinitamente más que el oro puro. De igual modo las naciones pobres custodiaban el fluido.

Cada uno está obligado por uno mismo a desarrollar el fluido para que al final pueda llegar a liberarse hacia la vida eterna.

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