TIEMPO DE REACCIÓN – el juego oculto del instinto

TIEMPO DE REACCIÓN – el juego oculto del instinto
TIEMPO DE REACCIÓN – el juego oculto del instinto

Y el diablo le dijo a Jesús: “Todo te lo daré si te arrodillas ante mí, todo el reino será tuyo si me adoras.”

El tiempo de reacción es el tiempo más rápido, es el tiempo comprimido en una forma que es antes de ser. Es el tiempo de la máscara en el juego oculto e implacable: el juego de la supervivencia.

El hombre es el tiempo de reacción de la reacción que aún no ha ocurrido y que el hombre, antes de que sea, recién la está estableciendo.

Es el tiempo de lo que es demasiado pequeño en algo demasiado grande – y algo demasiado grande en algo demasiado pequeño.

Nada transcurre simultáneamente, todo transcurre según el tiempo de reacción. El hombre puede emplear la habilidad del tiempo de reacción en todas partes y en todo, pero nunca de forma simultánea. Con su capacidad siempre puede adelantarse o atrasarse por la torpeza. Ninguna regla personal está sincronizada con la realidad, por eso, tan pronto como te envuelves con alguien personalmente, el reloj de la reacción ya está haciendo tic tac.

El hombre ya de por sí es una reacción, por lo que no tiene ningún efecto sobre ella. Solamente puede especular con el tiempo de reacción, que se le entrega como préstamo, con el fin de ser capaz de dale tiempo o pulso a la vida, por la cual transcurren todas las reacciones.

El tiempo de reacción reducido, que no permite una reacción, causa una explosión. Los terremotos, huracanes, epidemias, explosiones en el universo, todas las peleas, los odios, las guerras y también la fertilización – el orgasmo, son resultados de un tiempo comprimido en un mundo demasiado pequeño: algo demasiado grande en algo demasiado pequeño.

El hombre es el único ser que puede vivir pasando del marco de tiempo de reacción o pasando las reglas personales y de la regla esencial puede anular el tiempo de reacción. Pero para esto debe superar la tentación de lo más pequeño en su interior.

Lo más pequeño dentro del hombre es el instinto que se beneficia de todo lo que está en un nivel más alto. El instinto no sería capaz de funcionar si no se beneficiara de las características de los niveles superiores. El instinto actúa de forma reactiva: todo lo que posee una función está a un nivel más alto. El estómago, por ejemplo, está a un nivel más alto que el instinto. Por eso el estómago se encuentra mal, si compras, cocinas y comes por instinto. La razón se encuentra en un nivel aún más alto, por lo que le hace mal a la razón, si gobierna el instinto… ¿Y qué piensas? ¿Cómo se puede sentir el hombre en ti si mantienes al instinto?

Todo en el hombre es una jerarquía y el instinto es el nivel más bajo de la escala en esta jerarquía. Mientras te dejes llevar por el instinto y lo coloques a tu par este será únicamente tu regidor que te dirige con la fuerza que le has adjudicado.

El tiempo de reacción es el tiempo del instinto: el tiempo de la supremacía del más pequeño sobre el más grande, del más débil sobre el más poderoso, que prueba con el engaño del más grande, del más fuerte.

Por eso no hagas nada por instinto, estarás insoportablemente cansado, porque el instinto te despoja allí, donde el hombre no es consciente y antes de que caiga en la cuenta su corazón, su alma y su razón fueron robados. Ha sido despojado de todo lo humano. Porque así como el Señor lo hizo, antes de ser es el instinto antes, y si no lo has sometido, te da vuelta y te atrapa en su círculo: un círculo sin relación.

Pero comprenderás que todo puede estar relacionado con todo. Sólo el hombre es aquel que no permite que no haya ninguna relación donde está por encima de cualquier cosa. Si quieres estar cerca del Señor, entrega tu corazón, tu razón o todo lo que tienes a una relación y abrirás el mundo del corazón, de la razón – abrirás los horizontes de la vida en los que estará presente el Señor.

El corazón y la razón son los ángeles del Señor, por eso permite que se conviertan en los conductores de tu vida, ya que si te pones a la par del instinto, lo único que haces con ello es aislarte del Señor o del lugar de la realidad presente en ti mismo.

El mundo del instinto es el mundo de las cosas muertas que atrae a si todo, hasta lo último, hasta no tomar al hombre y te quedas solo, sin relación, sin funciones sensatas. Este es el juego del demonio que te confunde con el juego de la supervivencia, sin embargo toma todo lo que podrías tener – todo lo que tenías – al Hombre.

Durante el juego cerrado en el campo abierto de las incógnitas es igual ser santo entre los santos, como proxeneta entre proxenetas. Pero cuando la realidad rompe el tiempo de reacción del mundo imaginado del hombre en dos partes, todos se enfrentarán ante el hecho de su propia diferencia. El tiempo de reacción es el que separa el día de la noche, pero la realidad es lo que separa al santo del proxeneta y así a alguien le arrebata la noche, a otro el día.

Mientras domines tu insolencia, tienes la prioridad en esta dominación, pero cuando esta insolencia te adelanta con la reacción, pagas sólo las cuentas por ella.

Todo aquel que cuente con el tiempo de reacción, será anticipado, ya que el comienzo de la reacción en el presente se desplaza ante cualquier determinación y vence al habilidoso de su propia base. Ninguna habilidad del tiempo de reacción no te ayuda más, ahora cada tiempo de reacción te engaña.

Abandona el juego oculto, entierra el tiempo de reacción con el cual juegas una y otra vez con todos los que están alrededor. Abre tu corazón y cede el lugar a todo lo que está frente a ti, para que se amolde en ti el tiempo en el tiempo – el tiempo esencial del Señor, que todavía duerme y en este momento está despertando en el presente común.

Mientras el hombre esté presente con la identidad está presente por instinto. Cuando permites que una relación te dibuje, se dibuja la presencia del Hombre como si saliera de la bruma. Cuando sales del hombre instintivo sale el verdadero tú – tú según cualquier persona, solo no por ti y otros según todos, únicamente no por sí mismos.

Cada función reanimada es la base del espíritu, cada ficción impulsa al instinto. Cada esencia es perfeccionada para que la esencia pueda funcionar y no se quede sólo en la ficción. Si el hombre no se introduce realmente en la relación, no da la base para la acción, sin base todo sigue siendo una ficción sin ningún tipo de función.

Todo lo que existe necesita una base, un fundamento o una función. Por lo tanto, todo lo que haces lo debes completar: completa el pensamiento, completa la acción y marchará desde la base. Cada ficción es como una mesa sin una base, sobre la cual no puedes poner nada. La vida se extiende cuando la base sirve a la función, ya que solamente así función es la base de hilo vital.

El hombre debe ajustarse a todas las funciones humanas y no debe engañar la vida en su interior con ficciones. Porque la función de hombre es un préstamo, por eso al final su base deberá compensar toda la presencia.

Sólo un tonto cuenta con una base ajena, pero en la verticalidad la base pasa al individuo. No cuentes con otro, cada uno es a si mismo únicamente la muerte. Ajústate a ti mismo y ante nadie te declares como la vida. Sólo tuyo es el ajuste de cuentas del hombre es un hombre – sólo tú y tú sólo debes aceptar tu propia muerte. Llega el momento de los muertos vivos, el tiempo del préstamo pendiente en el hombre.

El funcionamiento tiene su sentido, pero si separas el sentido o la intención, el sentido guía al funcionamiento y cae debajo de la secuencia de tonos inversa o articulación vacía.

“Todo te lo daré si te arrodillas ante mí, todo el reino será tuyo si me adoras.

El mundo de la derecha – el interno o “el otro lado” es el mundo del Hombre renacido. El mundo de la izquierda – el mundo externo o esta parte del mundo es el mundo del instinto avalado.

Si estás en el mundo de la derecha ya no hay más instintos y, por lo tanto, no existe nada que te atormente, pero has escogido el mundo de la izquierda, te estás convirtiendo en un tonto, que impulsa su cuerpo sin un sentido.

El instinto mantiene al animal, sin embargo condena al Hombre.

Las personas se sienten por encima de todo, pero son engañadas por el más pequeño.

Porque el hombre no es consciente de que puede perder al Hombre.

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