Carga oculta

La normalidad no está en aceptar la sabidurá pero está en ser capaz de aceptar la locura

Carga oculta
Carga oculta

»Venid a mí todos los que estén cansados y sobrecargados y yo les daré descanso. Llevad mi yugo, que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es agradable y mi carga ligera«.

Todo lo que está sobrecargado consigo mismo, se hundirá en el tiempo, todo lo que arroje la carga de sus propios deseos, estará equilibrado en el espacio.

El tiempo no es un montón de tierra ante ti para que puedas medirlo, el tiempo fluye a través del hombre. Estás medido: eres el tiempo adelantado en el que sueñas tus mundos, pero sólo mides tu propia carga. Tus sueños guían la búsqueda, tus afirmaciones son la carga en el camino hacia lo buscado.

El tiempo básicamente no corre. Las divisiones crean el flujo del tiempo, todas las divisiones son puramente ficticias, porque son reflectantes o unilaterales. El tiempo es la izquierda que no tiene derecha y la derecha que no tiene izquierda: el tiempo es una asimetría. El tiempo es unilateral y no tiene otro lado. Los dos lados son del espejo y no es posible saber cuál es el punto de partida y cuál es el reflejo. Si permaneces inmóvil en ti mismo, condicionas la puntualidad y la retroalimentación y cuando esta se confirma desde el otro lado, se convierte en el punto de partida de lo real.

Las personas vivimos en nuestro propio mundo, aun cuando vivimos unos con otros. Para poder ingresar a un mundo tienes que renunciar al tuyo. Existen incontables mundos de ensueño, ahora emerge un único mundo, el mundo de lo real. Quien no entra nada a otro mundo, destruye el propio, quien entra completamente a otro mundo, se salvará del propio.

El mundo de los sueños no tiene comparación porque el mundo real aún no ha aparecido. Cualquier persona que no permita la comparatividad no puede renunciar a su propio sueño. Por su propio sueño en este sueño las personas se comportan de manera soberbia. Bienaventurados sea el descartado porque no está en la tentación de su propio sueño.

Jesús abandonó el mundo de los deseos y revirtió el flujo del tiempo. Ahora todo el mundo con sus deseos va contra el viento del tiempo y en todos sus deseos mide solamente a sí mismo. Porque el tiempo es unilateral y no posee otro lado.

El tiempo de sus propios deseos se está estrechando y te adelantará en muchas acciones. El tiempo corre cada vez más rápido y adelanta al hombre, pero solo adelanta tu carga – tu fugacidad.

En este mundo todos somos ciegos en la oscuridad, cegados por nuestras propias cargas. El que está seguro de sí mismo mira en el espejo de la eternidad y se afirma en él, el que está rendido mira en el espejo de la fugacidad y se enfrenta a su propia impotencia.

Todas las relaciones, y también tú, son únicamente un mediador de lo real en la oscuridad. Alguno aprovecha la oscuridad de otro para el día propio en el espejo y camina por el camino de la llegada, otro acepta la oscuridad y avanza por el camino de la salida. Cuando el espejo se apaga, las relaciones de los espejos se extinguen y ven la luz del día las relaciones reales. Todos moriremos, en algunos muere lo Divino, en otros lo fugaz. Alguien apaga la regla del Señor y materializa la suya propia, a otro se le extingue lo propio y se materializa lo Divino.

La naturaleza ha traído el tiempo unilateral al hombre. El tiempo lleva la huella de la persona completa. Si un hombre defiende la huella humana, pierde el tiempo del hombre. El Señor es la regla del tiempo y cada uno que respete la huella, pierde en registro del tiempo del hombre en el Señor, sólo aquellos que rechazan su propio tiempo serán trazados en el Señor.

Hasta que el tiempo corra a través del hombre lo cargará, pero cuando el hombre se despoje de todo el peso de sí mismo, se convertirá en tiempo. El hombre en nombre del que puede liberar, se convierte en tiempo, y dos que sean tiempo uno al otro, abrirán un nuevo espacio.

El cuerpo que florece de joven y con el paso del tiempo se vuelve gris, cada una de tus propiedades, así como la mente y el corazón son tu carga. Sólo la Muerte no tiene carga y también la Vida, pero entre ellos se halla tu camino de búsqueda y tu carga en el camino hacia el silencio.

Todo lo que está quieto en quietud en algún lugar en el camino al verdadero silencio, se queda en el monólogo con uno mismo. Las estrellas se quedaron quietas y silenciosas en algún punto del camino y también el hombre, inmóvil y silencioso en una posición elegida es como una estrella que en cualquier momento puede iluminarse y, por otro lado, como una bomba de tiempo oculta en el camino de su propio monólogo.

Las estrellas no son conscientes de su silencio, sólo el hombre es el que sabe que hasta el final, donde el silencio puede hablar en él.

Jesús es la quietud y el silencio contigo, pero hasta que no te detengas y te calles también, Jesús está en tu interior encerrado en un calabozo.

Como la muerte es humilde y la vida es humilde, pero llena de riqueza en el hombre humilde.

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