El nacimiento de lo eterno

El sufrimiento y la cruz es nuestra única dicha

El nacimiento de lo eterno
El nacimiento de lo eterno

¿Cuál es la causa de los problemas del hombre y para qué sirven?

Imaginemos al tiempo como una garganta de la fugacidad, que devora sin excepción todo lo que es y al hombre involucrado en un enfrentamiento a este proceso.

De esta tensión – de momento a momento, del día al día, del año al año – madura el reconocimiento y el conocimiento y, a través de él, el nacimiento. Pero no sabemos de este nacimiento. Sólo sabemos de la angustia, del dolor, de la ansiedad – como la madre que antes del nacimiento del niño sólo conoce el dolor. El niño trae su alegría una vez que nace.

Todos los que vivimos somos presos del tiempo. Con dedicación y paciencia calmamos la tensión entre la garganta del tiempo que nos devora y nosotros que no deseamos esto. Reducimos nuestro cautiverio y con ello el sufrimiento. Esta es la misión de las religiones. Nadie sabe lo que nacerá y, sin embargo, todo – toda la naturaleza – tiende a este nacimiento.

El sufrimiento es la única dicha y el único signo de que nace un niño grande y sano. Quien que no sepa del sufrimiento no sabe de la vida y nunca la podrá ver ni conocer.

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