El secreto de lo indivisible

En la rebelión del hombre surgen los problemas como la levadura en la masa, mientras que en la aceptación están tranquilos como la masa

El-secreto-de-lo-indivisible
El secreto de lo indivisible

Cada hombre en algún momento se encuentra en una situación incontrolable. Porque básicamente el hombre es una forma no identificada, que se identifica en las relaciones, ya que ella misma no puede compensar nada. Cada relación es un punto de encuentro del tiempo y del espacio, en el cual desde el secreto del tiempo sin identificar se esparcen las imágenes de la identificación en las relaciones. Pero en algún punto de la relación cada hombre se encuentra con su base, con la relación con uno mismo o a la misma ausencia.

El secreto de la eternidad está en la forma no identificada y se esconde en el hombre. Porque el hombre está fuera del sistema, el hombre no tiene su interior de forma automática, por eso todo aquello que se encuentra a su alrededor lo coloca dentro o fuera de las relaciones consigo mismo. Sólo el hombre es aquel que puede llegar, a pesar de su propia ausencia, si es que acepta a la vida al desnudo y se posa en un sin fin de distantes no identificados en relación consigo mismo – en relación con lo indivisible o con la vida en sí.

Hay infinitas historias, infinitos hogares de formas no identificadas de cercanía, pero cada una es una historia por sí misma, una sola lejanía sin fin en la autorrelación. Pero Alguien la ha tomado para si – por ti, por mí, por todo el mundo y ha abierto el tiempo de las relaciones internas o el tiempo del nacimiento de las cercanías infinitas.

Con el día de la completa aceptación de las lejanías se ha abierto el tiempo de las cercanías de las relaciones, todo hasta el último día, hasta el día de la última relación – la relación consigo mismo.

El ciclo del hombre se ha completado. No existe más cercanía que en la unión de la relación pudiera cubrir lo insostenible de lo no identificado. No existen más negaciones ni oraciones que te contengan. Sólo quedó la lucha contigo, porque ya no existe el punto de encuentro de la aparición del espacio a través del tiempo. Sólo corre el río de la aceptación de su propia ausencia hasta la extinción del último derramamiento en la cercanía del tiempo, la aparición de la propia fugacidad.

Cuando ya nada exista, hablará desde el silencio la voz del Indivisible. Sólo aquellos que no tengan nombre la podrán oír y solamente los que tomaron para sí lo incontrolable tendrán el valor de seguir la voz del sin nombre. Porque sólo a través del país de las propias lejanías aceptadas se podrá ingresar a la tierra de las infinitas cercanías.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *