El tiempo distribuye los hechos

Más te afanas a ti mismo por algo, más pierdes lo que ya tienes

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El tiempo distribuye los hechos

El espíritu concede la voluntad para las acciones, y el alma la voluntad para la conclusión. El espíritu también mueve cosas, pero es mucho más peligroso que el alma, porque el espíritu es el tiempo, que se ramifica donde quiere y no salda nada, sólo el alma puede y debe ser saldar el espíritu, incluso hacia atrás: si no puede, todos está detenido.

Todo esto es cierto, pero todo es un sueño, hasta que vivas tu mundo paralelo, sólo después de abandonar tu juego, pisas el camino de la verdad.

Todo transcurre en paralelo: mundos de ensueño, únicamente lo que se separa del suyo abre el lugar real, el lugar para la vida.

Más te afanas a ti mismo por algo, más pierdes lo que ya tienes.

Cada hecho que elegimos conscientemente, trae la dependencia de alguien – todo hecho aceptado sin saber, nos libera. El último hecho – la aceptación de la muerte – te libera y la muerte no aceptada amarra definitivamente el espíritu, el alma y el cuerpo, porque no puedes morirte en el mundo paralelo.

Mientras seamos dos, somos paralelos y cada uno puede jugar a lo que quiera, pero cuando cada uno deberá tomar su camino, nadie podrá jugar en paralelo de brazos cruzados.

»Que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha«, que no te vayas al último camino de brazos cruzados. Porque siempre que diste concientemente, tomaste más para ti mismo de lo que diste y a otro le diste la cruz en el camino del tuyo.

Las ondas magnéticas originan propósitos, pensamientos, todo … no tú. El hombre está atrapado en ellas, no sabe que le resuena, no sabe lo que resuena. Y si no sabes de dónde viene tu pensamiento, ¿cómo podrías coordinar los hechos?

No estamos en el mercado de los hechos donde los pudieramos elegir. Por eso trazamos paralelos de la vida que ni siquiera pueden tocar la vida real.

El hombre es como un tono que resuena. En la vida puedes elegir si tu camino es uno paralelo o te saldrás aunque sea un poco de tu camino y en la separación abrirás las flores de la vida. Todos los mundos paralelos son de película y cuando la película finaliza muestran su vacío. Todos los mundos que abriste con tu amor son como pimpollos que se abren cuando todo lo que es tuyo se va al lugar donde siempre ha resonado y del cual te invitaba al camino de lo real.

La cuestión no es el bailarín que baila, pero el lugar que el bailarín abre con su movimiento. La cuestión no es el tono que suena, lo esencial es el lugar que abren los tonos.

Baila, hombre, canta y juega como te pide el corazón de sus sueños, sin embargo resta a cada paso, para que la vida tenga su lugar y para que el Señor sume y resuene en ti. Porque no sabes de donde vienen tus pensamientos ni nunca lo sabrás, pero el Señor sabe de todos tus pensamientos y es él quien que se encarga de todos los hechos. Tú acepta todo lo que se te otorga y abrirás los caminos hacia la vida.

Todo en este mundo es antes de ser, sólamente que algunos alcanzan los hechos de su mundo a expensas de este y otros están en la cruz del capturado. Mientras vivas el equilibrio del que está antes de ser, te perseguirá el tiempo. Cuando estés listo para detenerte, el tiempo no dictará más los hechos, pero los hechos mismos serán los que dictarán el tiempo y te descruzará las manos.

El hombre lucha y se apresura para detener el tiempo con un hecho creyendo que, precisamente este hecho, es aquel que traerá la paz. Pero el tiempo no está en tus manos, por lo tanto esto no es posible. Al apresurarte sólamente puedes coger un tren antes de ser, pero en él no existe la paz.

Al hombre no se le puede escapar nada
ya que él abre el lugar de la vida,
sólo puede escapar a su mundo paralelo.

El hombre debe poner a disposición sólo lo que no es suyo –
la presencia del Señor en si mismo,
pero las personas de manera consciente roban lo más limpio
para su móvil perpetuo.

Si sólo pudieran comprender
que se roban a sí mismos,
porque cada perpetuo expira,
únicamente lo que se dona es único y eterno.

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