Entre el ser y el no ser

El mundo en el que vives no es esencial para ti, tampoco lo es ninguna situación en él, sin embargo si es esencial cualquier relación tuya

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Entre el ser y el no ser

Eres el espíritu que vive y es un milagro que seas una criatura que vive.
Respeta a la criatura que vive en ti, en los demás.
Porque eres y no eres, y para poder ser necesitas a alguien más.

Para que este que también es y no es pueda ser,
debes hacer un esfuerzo por él.
Si no te esfuerzas se muere y tú te mueres.

Es un milagro que seas y que no estás solo.

¡Respeta!

Cada vez que te vuelves hacia ti te volteas hacia afuera. En ese instante siempre hay alguien que se queda solo. Invita hacia ti todo lo que es y lo que no lo es, vuélvete hacia el otro, para que los demás sientan que hay otra persona y que no está completamente solo.

El camino es tuyo, la Vida del Señor. Eres la presencia de Dios. Tu cuerpo, tu corazón, tus ojos son de Dios y también tu vida es de Dios. Es tuya sólo en la medida que la experimentas como tuya.

Aquel que vive para alguien, que vive en la ignorancia, vive a Dios, aquel que vive para sí mismo, toma los ojos, el corazón, la mente, el cuerpo a Dios.

En este mundo estás y no estás, por eso todo el mundo intenta afirmarse a uno mismo, pero nadie puede afirmarse a uno mismo. Cualquiera que trate de afirmarse a uno mismo pone a los demás en nadie y no es consciente de que si no habría nadie delante de él, se daría cuenta de que él mismo es nadie.

El hombre debe renunciar a su rostro y no debe defender el rostro de alguien porque con su rostro esclavizará al del corazón y enfurecerá al elemental. La diferencia entre lo extraño y lo cercano es que el cercano le ofrece al hombre un hogar humano, mientras que el extraño no. Por sus acciones el hombre puede estar en su hogar en todas partes y en todo.

Todas las decepciones son el reflejo de la falta de sometimiento ante la vida, la arrogancia que no permite un instante al instante.

El hombre es asimétrico sólo con él mismo, sin opiniones, como el blanco en el blanco – por ello busca cubrir su rostro con rostros extraños. Sin embargo con cada cosa que determina en su propio orden, cae en la asimetría consigo mismo. Si dejara todo como está, implantaría un contrapunto y estaría en paz consigo mismo y con los demás.

Vivimos en un mundo de realidad aparente – punto de partida aparente – en el cual la opinión funciona de dos maneras. Aquel que se vuelve hacia si mismo y experimenta esta vida como la suya propia, lo limita cualquier opinión. Aquel que se vuelve hacia su prójimo y no es consciente de su mundo y cualquier opinión le da confianza. Aquel cuyo punto de partida es x o la ignorancia (cero), la opinión es y o respuesta (todo), lo que le da equilibrio. Aquel que en el punto de partida es y la opinión se determina en x por lo cual se siente furioso.

El mundo que vives no es determinante, así como no lo es ninguna situación en él, sin embargo es determinante cada una de tus relaciones. También si alguien te determina en total asimetría está esforzándose por el contrapunto (Ve y haz lo que debes hacer), porque cuando termina tu camino en tu interior se trazará uno u otro.

El hombre debe afirmar en todo a la vida y no a sí mismo, ya que como consecuencia de ello – en la opinión todos serán alguien y nadie y todos nadie y alguien según alguien.

Es impensable ser aquel que no es. Si estuvieras solo en el universo, serías aquel que no es – serías nadie.

Naciste entre el todo y la nada y todo el mundo está perseguido por el concepto de la inexistencia. La diferencia es que, si te vuelves hacia ti mismo o hacia el prójimo, si te afirmas a ti mismo o si permites al otro. Permite que todo sea y aquello que has permitido te equilibrará. También puedes insistir en tu propia afirmación y así apagar los miles de rostros.

En tu propia afirmación quedas como la nada. El origen del espíritu te espera en todas las formas de relación y consentimientos. Cada relación de consentimiento es el espíritu que se esparce en forma de paz, sabiduría, alegría… cualquier cosa que condicionas con la plegaria y la relación. El espíritu vivo que se esparce es una conexión que, una vez abierto, funciona siempre y en todas partes con la realidad que permites. Pero el espíritu no permite su propio cálculo, porque no resiste ninguna repetición o patrón. (Que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha)

Abres el espíritu sólo como lo permites o lo condicionas. Ante el Señor no tienes derecho a no permitir el espíritu condicionado, porque con ello anulas la vista a la vida (pero no sea como yo quiero, sino como tú). El consentimiento es la mirada más abierta, el egoísmo te limita a ti y a otros.

El hombre es el portador del espíritu, pero no permite su manifestación. Aquel que no permite el espíritu se vuelve loco.

Entre »soy« y »no soy« vives tu vida de ensueño, pero cae en el »soy« o »no soy«  – en el »soy« del consentimiento y en el »no soy« de tu afirmación, porque ambos no pueden existir en el mismo lugar.

»Todo el que procure salvar su vida, la perderá; todo el que la pierda se salvará«. Dijo Jesús.

Es necesario llegar al »no soy« para poder permitir integramente el »soy«. Con la aceptación del »no soy« solucionas todos los enredos – saldas todas las cuentas. Pero en este mundo todo lucha y busca ser. Si el hombre renunciara a su rostro desaparcería su miedo, porque el hombre en todos sus rostros le teme únicamente a su rostro.

Si el hombre estuviera completamente sometido al interior y al exterior, tendría el poder de la primavera y de sus manos brotaría un ramo de flores.

»¿No es más importante lo que crece, que el sembrador que siembra?«, Dice el Señor.

No le temas a la cosecha, siembra con esmero y confía.

La vida se aleja en silencio y tanto como aquí eres nadie, en el otro lado ya eres reconocido como alguien. Aquí puedes serlo todo, pero en el otro lado esto se evapora en la nada. Porque todo en ti se cruza y con tu consentimiento se disuelve en ser o no ser.

El tiempo del punto de partida aparente se está acabando y está llegando el tiempo hacer realidad la relación seleccionada. Cuando la opinión cubre a la del punto de partida, el contrapunto y la asimetría se excluyen. En ese instante, ya no habrá contrapunto a cuenta de la asimetría.

Ahora el rostro de todos en el octavo se transforma en infinito y aquel que sigue resguardando su rostro por alguien cae en el pozo sin fondo del rostro extraño. Quien renuncia a su rostro desata el rostro de otro en si mismo y el suyo en el otro. Dios en ti es la octava afuera, la semilla que florece en el Hombre. Cada vez que haces algo por alguien, la semilla de Dios siente la primavera, siempre que te vuelves hacia ti hay oscuridad en ti y en ella muere la simplicidad de Dios.

La conciencia es el secreto de la vida.

La conciencia no es la sabiduría, la conciencia es lo
que siempre en la ignorancia te abre la mirada,
que haces algo por alguien.

La vida que vives, no es tuya,
pero todos los hilos de tu vida están en tus manos.

El hombre se atormenta con su propia presencia,
cuando experimenta esta vida como suya.

Si pones tu nombre frente al rostro de la vida,
Dios en ti permanece sin nombre.

Tuyo es el camino, pero la vida es del Señor,
pero sólo cuando te olvidas de ti mismo,
la presencia del Señor habla a través de ti como la Vida.

Respeta el rostro de la vida,
no mires el rostro de un solo principio,
si puedes mirar los miles de rostros de la vida.

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