Sincronización en el tiempo

La recepción del Espíritu Santo es la recepción de la sincronización en el tiempo

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Sincronización en el tiempo

La voluntad del Espíritu Santo en el hombre – es la sincronía perfecta con el tiempo, la voluntad del espíritu del mal en el hombre – es la completa falta de sincronía con el tiempo, que descompone al hombre condicionado en el hombre hasta llegar al no reconocimiento. Porque ya no es la voluntad de nadie, pero la voluntad de uno hacia el otro del espíritu condicionado.

Hasta ahora el hombre no estaba sincronizado con el tiempo, por eso era mortal (reflectividad). Sin embargo, a pesar de que no estaba en sincronía con el tiempo, por su intención podía andar por el camino del Espíritu Santo y descubría los reflejos. Aquel que siga al Espíritu Santo, siguiendo la regla de Dios y aquel que se encuentre con él, se encuentra con la regla de Dios.

Y muchos preguntarán: »¿Cuando caímos en la perdición, Señor?«

»Cuando habéis pecado contra el Espíritu Santo,« responderá el Señor.

Jesús fue el único hombre que estuvo detenido en el tiempo – que estuvo dentro del Espíritu Santo, pero el tiempo en él aún no se había detenido. Los Apóstoles aceptaron al Espíritu Santo a través de un solo espejo y sus almas, por medio de Jesús, fueron sincrónicas en el tiempo, sin embargo no lo fue su cuerpo. Cuando el tiempo se detenga todas las personas de buenas intenciones recibirán al Espíritu Santo en sincronía con el tiempo por el doble espejo, recibirán un cuerpo eterno.

El amor es un pájaro en el camino de aquellos que son misericordiosos al permitir.

Únicamente en el permiso un árbol es árbol, un animal es animal y un hombre es hombre.

El miedo es el compañero de la prohibición.

¿Por qué desprecias los campos de trigo y alzas las alfombras reales – por qué reniegas del viento en las montañas pero en sueños honras los vientos del cielo? Serás fuerte cuando te dejes ser sólo un hombre, entonces no tendrás temor. Pero esto sucederá cuando tu mismo le permitas al hombre ante ti. Y cuando el rocío ante ti sea permitido sólo como agua, entonces habrás de beber agua bendita.

Sólo cuando un hombre puede ser un hombre dentro del hombre, cuando es aceptado como hombre, muestra toda su belleza. Todas las criaturas son preciosas en los colores de la vida – pero el hombre por sus obras y su permiso, es la más bella de todas.

Todo lo que degrada la simplicidad, mata a la eternidad. En las manos de Jesús el hombre sólo es hombre y es suficiente que te acepte por lo menos alguien, incluso si todo lo demás te pisotea. Y si al menos tú aceptas a alguien la vida vivirá en ti, hombre.

La vida es el amor infinito, el infinito permiso.

La vida es eternamente paciente, sin embargo la eternidad también necesita el otro lado – al hombre.

Dar vida significa dar a todo una paciencia infinita.

En ti entrará la paciencia infinita, si estás del otro lado.

Cada paciencia divide al hombre, cada división extiende las hojas de los mundos de ensueño y desglosa el tiempo. A través de Su infinita paciencia todo se extendió hasta la última división, se dio vuelta la hoja y mostró el contenido real de la vida.

El hombre ante el hombre es la regla de Dios. El problema del hombre moderno es que todo el mundo se siente a la altura de todo. Cuando el hombre supera al hombre ingresa en el ámbito del mal y ya no es más el mismo, pero es la voluntad del espíritu del mal en él.

No aquel que ingresa en el espacio vital de alguien, pero aquel que no está nada en sí mismo es sincrónico con el tiempo y puede estar todo con alguien. Sólo este está a la altura del hombre y él tiene derecho a esto.

El problema de la crianza de hoy es que los padres le permiten al niño que adopte la posición de un adulto – para que decida solo y con esto cierran el lugar del verdadero crecimiento.

La vida es el socio más duro y el hombre deberá estar dispuesto a aceptar la posición en la que lo coloca la vida para que pueda en el futuro estar a la altura de la vida.

Todo lo que delimita el lugar no está en su lugar y no está a la altura de la vida. Todo lo que no está en su lugar, es virtual, por eso también el presente que vives, es un sueño.

El hombre modesto y entregado no determina el lugar para nada ni para nadie, pero acepta el lugar que le es dado. Esto le da un juicio con el cual alcanza la vida. Quien cree estar más allá de la vida va camino a la perdición.

El hombre modesto es pequeño, pero nadie tiene un tamaño determinado, este se determina por los demás. Cualquiera que supera a otro lo reduce. La vida no es una medida constante, nosotros mismos determinamos la medida.

Si te elevas sobre la sabiduría, ¿cómo te podrá comunicar? Si debilitas la fe, ¿cómo te podrá salvar? Tan pronto como nos elevamos por encima de algo, disminuimos su tamaño. Ya no existe ninguna constante, no son más que relaciones y dentro de ellas tu sincronización con el presente común.

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