Detenido

Adoptar la muerte o la detención en el tiempo significa aceptar la fuente de la vida, que duerme bajo el velo de la muerte. El único que descubrió este velo y con esto nos mostró el camino fue Jesús

Detenido
Detenido

Eres un hombre detenido en la mitad de la reflexión del tiempo según el Señor, que se encuentra en el horizonte de otro mundo, atrapado en el cruce de la libre voluntad.

Existen innumerables cosas que el hombre hace con el fin de evitar detenerse, cubre su esencia con miles de colores de este mundo, pero todo desaparecerá en la oscuridad cuando la reflexión se extinga y brille la primera luz de la eternidad en el cielo del tiempo detenido del hombre después del hombre.

Todo el misterio de Dios está dentro de ti, dentro de ti está la regla de alfa y omega – del principio y del final de todo. Si aceptas el final para ti mismo, la regla del Señor actuará como un comienzo, si te vives a ti mismo, vives el comienzo y estás en camino hacia tu final.

El hombre es el motivo de Dios, nada más y nada menos que eso. No hay nada afuera, sólo el motivo de Dios está dentro de ti.

La esencia de la vida no es la distribución por los demás, pero detenerse en uno mismo.

El aparente equilibrio del espacio en el tiempo se aparta del equilibrio real del tiempo en el espacio. El tiempo se detuvo en el movimiento y el hombre corre desde el centro hacia el principio o hacia el final. No existen más las elecciones enla mitad.

Es imposible sacar algo de la nada, siempre se ha sacado de alguna parte, para que se le pudiera dar a alguien.

El Señor se ha quitado de sí mismo para poder dárselo a ti, al hombre. El Señor es asimetría sin una información de retorno y tú eres lo mismo, porque eres la reflexión de Dios. Hasta aquello que el Señor te haya dado duerma en ti, el Señor seguirá siendo una asimetría en las manos de tu libre voluntad. Sólo aquel que acepta la cruz de la asimetría o la muerte en sí, respeta la realidad de lo dado, éste de la base del Señor construye al hombre y le devuelve al Señor lo que es del Señor.

A todos la vida les regala ojos, pero cada uno por sí mismo debe mirar para encontrar su camino fuera de aquí.

También las abejas tienen ojos, pero no ven más allá de la colmena hasta las flores y el camino de vuelta, también las flores tienen un alma y, sin embargo, la flor se marchita cuando pasa el tiempo sin ojos. Y en la piedra sin alma, el corazón no siente nada. Pero el espíritu del tiempo deja huellas en todos, los surcos únicamente los conoces tú – el hombre, al que se le ha dado el poder de mirar desde el otro lado. A los ojos de la conciencia, dada por el Señor, el tiempo del hombre se encuentra detenido hasta la mitad, para ver y conocer, no sólo los propios surcos, pero el otro mundo, algún día otra vez tuyo.

La diferencia entre el mundo tuyo y el otro está sólo en el instinto básico, en el principio que ocupa la presencia básica. La presencia básica es el lugar de la base de la realidad. Pero sólo si no la utilizas como base de las proyecciones de tu mundo.

El uno al otro somos la base, a uno mismo somos el eterno mentiroso. Cuando un hombre habla desde sí mismo, habla desde la base interior. Cuando el hombre con las palabras persigue la base por otro, la voz en él es una mentira que, como un eco, vuelve a su dueño.

El libre albedrío del hombre es vivir en el rostro del rostro. Algunas personas muestran uno y esconden otro, otras viven sólo uno. Ahora todos los rostros se identifican con sus opuestos.

Cada momento en el que el hombre se toma a sí mismo, es un momento del tiempo en el hombre que se extingue por siempre, porque el tiempo es una relación.

El hombre se quedó sin tiempo para la hierbas, para los ríos, para el cielo y ahora se le ha acabado el tiempo para sí mismo.

Tan pronto como te encuentras a disposición de alguien o de algo, sueltas las coordenadas de tu vida de las manos y esto te libera.

El hombre ya no puede ser una proyección de sí mismo, porque no existe más la zona de los sueños.

El fin cerró la puerta a las proyecciones del infinito. Te contiene el fin (la muerte) desde el exterior y desde el interior el infinito (la vida). Avanza un cambio automático e inconciente, que transcurre a través de la regla de la realidad humana y únicamente la simple y franca honestidad es necesaria para el cambio que puede ofrecer todo niño.

Jesús aceptó el fin, la falta de coordenadas. Cuando la falta de coordenadas de un lado cubre la falta de coordenadas del otro lado, entre ellas se establece un sistema de coordenadas que se abre al infinito.

Del tiempo al espacio se pierde el equilibrio, todo se evapora y se aleja, pero se aleja sólo hacia las fronteras de lo propio. Si no le has dado prioridad a nada, ¿por dónde podrás orientarte?

El hombre cree dominar el tiempo y el espacio, pero no sabe que el tiempo en él es su pecado original del cual se libera a través de cualquier relación para que, al final, pueda liberarse de su relación consigo mismo o de su propia reflexión. El tiempo es una relación puesta a disposición, no con el fin de dominarlo, sino para ponerlo a disposición.

El tiempo es la relación de las reflexiones. El hombre conoce la pérdida del equilibrio en el espacio, pero no conoce la pérdida del equilibrio en el tiempo. Cuando se extinguen las reflexiones, el tiempo se detiene y caen todos los equilibrios en el tiempo – esto es la caída del equilibrio en el subconsciente o en el espíritu.

Como el tiempo pasa del otro lado o contra la corriente en el espacio de su información original, todos los equilibrios en el espacio son aparentes, ya que se trata de los reflejos del equilibrio del tiempo o bien de las relaciones. Cuando el tiempo se detiene, se establecen en el espacio equilibrios nuevos, reales.

El Señor abandona el lugar de todas las falsedades, pero sólo los entregados le piden misericordia.

Cada propia lógica es un engaño a la conciencia en la cual la conciencia no tiene lugar, sino es sólo su lacayo. Mientras algo se hace de acuerdo a su propia lógica, es representativo, pero si se hace fuera de toda lógica, es automático y real.

Cada voluntad personal es una profanación, todo lo que está disponible está intacto y es puro.

El espíritu se encuentra donde quiere – únicamente donde hay silencio suena. Por lo tanto, siempre pregúntate: »¿La decisión vino hacia ti o tú te has decidido?«

Intacto en el tiempo, no fue concebido según la regla y voluntad del hombre, por eso fue una inmaculada concepción. Jesús es el silencio inmaculado nacido que ahora está surgiendo en todo lo que es puro e inmaculado en el tiempo.

La relación de la conciencia estática está terminada. No tendrás más tu conciencia. Las conciencias llegarán hacia ti y tú a ellas. El injusto se convertirá en un prisionero de su propia conciencia y la conciencia su prisionera.

El hombre no tenía ninguna base, por eso el prójimo lo pudo dar vuelta y colocar en la asimetría. Si por lo menos en algo fuiste real, la conciencia ha podido llegar a ti.

Por el ave que ha hallado un nido en ti, el Señor te perdona miles de engaños – todos podrán ser borrados porque el ave que hayas dejado entrar en ti llamará a muchas otras. Tan grande es el poder de la conciencia del Señor.

Para tu ave fue suficiente la confianza y la lealtad hacia la vida, así como el hecho de que no siempre y en todas partes adelantaste el tiempo dado con tus propios deseos.

Finalmente todo llegará a sí mismo, hasta su propia oscuridad. Allí el hombre aterriza en su propia inexistencia y sobre esta base abre el mundo al otro o en su propio lugar prueba que es(tá).

El mundo del espíritu es el mundo de la presencia básica. El mundo del cuerpo ya está muerto y también lo está el mundo del alma, está despertando el mundo del espíritu. Este es infinito, eterno e invencible.

La muerte es la última gracia dada al hombre para que abandone su mundo.

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