Nada de nuestro propio lugar nos obliga a la confesión

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… por eso la aceptación de la nada es nuestra única posible confesión.

Es inútil discutir con cualquier persona, si es justo o injusto,
sólo podemos aceptarla tal cual es.
En ese momento el injusto ya puede funcionar a través de nosotros.

En la vida no importa si alguien se decide por el bien o el mal –
él decide.

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