La perfección en la armonización

Todo lo que lleva en sí mismo la humildad del hecho de saber que no sabes nada, leva implícito la cordialidad

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La perfección en la armonización

Un elemento solo no significa nada, los elementos cobran vida sólo en la mutua afinidad. La perfección comienza cuando todo es compatible y armónico, como los árboles en el bosque o la flor en el prado.

El hombre se siente como un elemento y preserva su perfección, pero no sabe que la vitalidad no brinda la perfección, pero la armonía de los elementos. Para ello no se necesita perfección, pero la aceptación de nuestra propia imperfección, de nuestra propia ceguera.

El hombre puede ser perfecto, pero puede estar muerto, si no se armoniza con los otros. La perfección comienza automáticamente con la compatibilidad. La armonía pacifica, cada particularidad, ya sea de lo más perfecta, separa.

Todo lo que lleva en sí mismo la humildad del hecho de saber que no sabes nada, lleva implícito la cordialidad.

Cualquiera que se siente inteligente juzga la imperfección, sólo aquel que es humilde ve la perfección, ya que es él quien la condiciona.

Sobre ti no existe ninguna autoridad, solamente existe la autoridad de uno mismo o tu relación con aquello, con lo cual utilizas toda tu voluntad. Sólo cuando el hombre percibe que él no responde a una autoridad externa, pero a la llamada interna, en aquel momento realmente existe como Hombre. Cuando ya no le temes a la autoridad, superas la regla de la vida y dejas de consumir energía para relaciones subjetivas irrelevantes. Por eso no te esfuerces por la diligencia ante los rostros ajenos, se diligente en relación contigo mismo (Que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha). Cuando un hombre tiene miedo de hacer algo incorrecto, está atrapado en las garras del miedo a la autoridad y no tiene suficiente fuerza para su propia lucha.

El hombre no es consciente de lo suyo, es consciente de los otros. Sólo cuando sobresales de lo tuyo, comienzas a conocer la Vida.

Únicamente la mirada al todo salva al hombre.

Cuando actúas, mira siempre desde el punto de vista del todo, no desde la particularidad y podrás obrar con facilidad, cada trabajo te brindará alegría.

Nada es fácil, pero todo es más fácil si estás y eres con el otro lado – si obras con la mirada del todo.

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