Libertad

Libertad
Libertad

Cada elección de nuestro propio camino es una intervención de la voluntad de Dios y cada uno de los destinos seleccionados de forma arbitraria es un maestro cada vez más duro

Todo es extremadamente simple, pero al mismo tiempo es extremadamente complicado si el hombre con la afirmación se engaña a sí mismo.

Vivimos sabiamente la insensatez en el espejo de la razón insensata, pero todo es sólo un reflejo de los que saben todo en los ojos de los ignorantes, sólo la Conciencia a la que le das un lugar es infinita y tu única libertad.

El secreto de la ondulación es el cautiverio en la reflexión de la reflexión, que no tiene lugar, ya que no tiene perduración en su cautiverio.

La luz es el primer contacto de la Conciencia. La luz es el octavo, a través del espejo doble se representa por la mitad. Por su cautiverio en el espejo doble la luz es la conciencia más pura y, por lo tanto, un símbolo de lo Divino. Al final de la luz siempre hay oscuridad y al final de la oscuridad hay luz y mientras la luz sea prisionera de la oscuridad y la oscuridad de la luz el tiempo será prisionero del espacio, que por regla del transcurso hacia atrás del tiempo es sólo el reflejo del tiempo escapando de su cautiverio hacia el espacio. Por eso, cada reflejo del tiempo es sólo el punto de partida para una nueva huida de la libertad.

El secreto del mundo atómico es el misterio del reflejo que, en la libertad del espejo doble, busca el lugar de la cobertura de su libertad.

El átomo es el octavo, representado en el cuarto y por las reglas de este cautiverio es incapaz de una cobertura, sin embargo esencialmente la búsqueda de esta cobertura en el átomo establece la regla de circulación, que une los átomos en compuestos, los primeros inicios de la vida.

El secreto de la cobertura de la Conciencia es el secreto de la aceptación del octavo, del consentimiento del lugar en el cuarto y del abandono final del propio lugar en el octavo. Este secreto lo lleva el hombre en sí mismo, el hombre como el único de todos los seres vivos creados a imagen del Señor.

Por el libre albedrío el hombre traicionó a Dios, y el Señor no dijo nada, pero sólo en su comparación con el Señor, Adán conoció la cruz del cautiverio y Eva el dolor de su traición.

El Señor si pudiera le quitaría al hombre el libre albedrío y, de esta manera, le aliviaría el dolor, pero únicamente pudo dar vueta el tiempo y así le dió al hombre un tiempo disponible exacto como para que el hombre, a través de su cruz, cubriera el dolor del hombre perdido en el Señor.

Solamente el dolor sabe del dolor y solamente en la cruz del cautiverio el hombre puede conocer las leyes del cautiverio. Por eso el hombre es un octavo, por regla natural representado en un cuarto, atrapado en las leyes de la naturaleza, pero no definitivamente ni en su totalidad como están atrapados los animales. Por su propio libre albedrío el hombre puede tomar para sí mismo la cruz de este cautiverio y con su devoción a acumula poder para salir de su propio reflejo o, a cuenta de su cautiverio en la entrega, vive de manera arbritraria la encrucijada del reflejo del reflejo.

El animal es, por su naturaleza, primario o secundario. El animal nunca maltrata a los débiles, al contrario, protege a los débiles. El animal nunca engaña las leyes de la naturaleza, no posee este poder – pero debido a su cautiverio en ellas es, de manera indirecta, naturalmente inteligente y siempre exacto en sus sensaciones. El hombre es por naturaleza la criatura más inteligente, pero su arbitrariedad le quita sus condiciones naturales. El hombre es primario por su propia voluntad, a expensas del secundario se determina en el primario y explota a los débiles. La primacía personal siempre origina principios – la primacía natural, nunca.

La razón que te ha dado la naturaleza es solamente una razón indirecta, es el lugar de la conciencia del Señor. Aquel que es fiel al Señor, el Señor en la ignorancia le abre las puertas a la omnisciencia, pero quien se hace el listo, malgasta el precioso lugar de la conciencia del Señor. Porque el octavo y el todo son dominios del Señor. Aquel que que ponga a sí mismo en el total con su inteligencia, se ahogará en su propio principio, cuando el octavo se asiente en el octavo y de origen a la totalidad de la Conciencia del Señor en todos los que han sido devotos, los que han respetado las condiciones del Señor.

El Señor no tiene su lugar, todo te lo ha cedido a ti.

Así se originó este mundo, el mundo de la reflexión hasta cubrir el octavo en el octavo.

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