Sólo eres una piedra en el camino del hombre

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Sólo eres una piedra en el camino del hombre

Eres una piedra que miras, que sientes, que piensas. Eres la naturaleza dque se ha desarrollado de modo que tienes ojos, inteligencia, corazón. Y la singularidad de haber nacido como tú, te dice que no eres alguien que está en el tercer rincón, que estás arrellanado junto a la singularidad de esto, que eres y que eres tú. Porque es algo inimaginable o el posible milagro más grande es que eres.

No te preguntes por quién doblan las campanas – doblan por ti para que luches con toda tu fuerza tu batalla contra la naturaleza, para que alguna vez encuentres al hombre. Porque incluso si el hombre está completamente entregado, tarda mucho tiempo para que la vida lo conduzca a la senda de la finalización – hasta el Hombre en uno mismo.

La decisión puede ser de una manera u otra. Si la decisión es en nombre de la búsqueda del hombre, el Señor está con él en el camino y el contenido de estos senderos son los contenidos de la vida. La diferencia entre la decisión de la vida y la decisión de la naturaleza es invisible, pero siempre es contradictoria.

Alguien lo tiene todo al principio, alguien todo al final. Dos que tengan todo al final, sin duda reñirán. Si uno está al principio y otro al final, no estarán de acuerdo en nada. Sólo si están los dos al principio, se abrirá una relación entre ellos.

Siempre es más fuerte el prisionero de los mandamientos de su propia naturaleza.

Mientras haya sobre ti al menos una autoridad, esta te protege de ejercer lo tuyo propio. Todo el que es más fuerte, está frente a la tentación de la dominación, que fuencona como la libertad, pero es esencialmente el cautiverio su propia naturaleza.

El sometimiento busca la forma de saldar, la naturaleza siempre está buscando el camino más corto. Con o sin causa, una cosa grande o pequeña – no hay diferencia, porque cada una provoca conflictos, si el hombre domina su naturaleza.

El hombre debe ser fuerte con el fin de hacer frente a su naturaleza, porque la naturaleza en uno es un extraño indómito que te exige. Un hombre es solamente tan bueno como el dictado de algo. Si es su propio dictado, según su propia voluntad, es un extraño y no un hombre. Todos estarían destruidos por su propia la naturaleza si no tuvieran nada por encima de ellos.

Jesús dominó totalmente su naturaleza, por eso pudo crear naturaleza para todo el mundo.

El hombre juega con la naturaleza, pero esencialmente cada uno busca al hombre en el hombre. Si solo la naturaleza estuviera ante ti se asustaría del hombre. El hombre nunca puede confiar en la naturaleza, sólo en el hombre.

El hombre que gobierna a sus semejantes con el poder de su naturaleza, pone a sus semejantes en un aprieto. Una persona que, por su propia naturaleza es habilidoso y explota esto, debería ser duro consigo mismo para someter a su naturaleza y no utilizar las habilidades de su naturaleza de para hacer cumplir su voluntad.

El hombre en la impotencia experimenta muchas cosas, un hombre en una posición de poder no experimenta nada.

La naturaleza en uno mismo es un extraño, no te es dada por tu voluntad y no se puede separar de uno mismo. Pero te es dada la vida para que a través de ella reconozcas al extraño en tu interior. La naturaleza no pudo más que darte esto, te dio ojos, corazón, una mente. Pero cada uno debe ver para encontrar el camino para salir de aquí – para encontrar el camino hacia el hombre.

No había nadie, solo estaban las naturalezas que vivían.

Cada naturaleza busca al hombre en el hombre.

La criatura más buscada es el hombre para el hombre – pero este hombre se encuentra muy lejos.

Todas las personas que han vivido alguna vez, vivieron los espíritus de su propia naturaleza, con la que lucharon para encontrarse a si mismos. Jesús dio su vida para que todos encontraran en si mismo al hombre. Condenado a muerte, fue empujado a una lucha directa con su naturaleza. En la confrontación directa con ella, con ella sudó sangre y finalmente aceptó la muerte, aunque no había ningún hombre al otro lado.

Cuando un hombre muere, delante de el se desarrollan los momentos de su vida. Todo lo que le pasó cuando no tenía la fuerza suficiente para hacer frente a su naturaleza, tendrá que pagar con la fuerza que ha adquirido a través de la vida. Con la fuerza de ese punto en el que mueres, deberás luchar contra la naturaleza después de tu muerte.

La vida afirma: »Te compensaré con la fuerza de tus acciones.«

Los que viven más tiempo tienen más tiempo para que, con el sudor de sus actos puedan dominar su naturaleza, pero también tienen más tentaciones para enredarse con ellas. Por lo tanto puede haber un hombre joven en calma como el viejo mientras hay viejos que se asustan como niños.

Con los ojos prestados miras las profundidades de la fuente de tu propia naturaleza, no ves la superficie, sólo ves un reflejo. El hombre que no domina su naturaleza, tienen miedo de su propia naturaleza indómita. Alguien más, alguien menos te pone en confrontación con tu propia naturaleza, y en estos enfrentamientos debes luchar contra ti mismo y nobajar a los reflejos de la batalla con alguien. Cuando comprendas esto, ya no asociarás tu propia naturaleza indómita con nadie.

No juzgues a la naturaleza, cada una de ellas está luchando por la supervivencia y ninguna es igual a otra, para poder comprenderlasntender. Cada uno lleva su propio abismo y cada uno necesita ganar su lucha. La naturaleza debe salvarse de todas las concepciones para que pueda surgir el hombre de ella.

Es esencial que el hombre camine desde el fondo del pozo de su naturaleza y es un viajero hacia el hombre. Una vez que llegas a las aguas poco profundas de tu naturaleza ya no sientes más miedo, aunque del otro lado no haya un hombre. Pero quien permanece en el fondo de su naturaleza, siempre arrastra a otros y está furioso cuando ya no va más con ninguna capa o superioridad de la naturaleza.

Eres el que lleva la naturaleza del hombre y se te ha dado el camino de la búsqueda del hombre. Cada uno madura de manera diferente, el destino no es importante; según tu propia voluntad pudiste buscar o abandonar el camino la búsqueda del hombre. No por el destino, sino por su propia voluntad el hombre puede abandonar el camino de la búsqueda del hombre y vender su alma.

Respeta el tiempo de la vida – el tiempo de la búsqueda del hombre y no lo pierdas en los caminos sin salida. Porque mientras el hombre vive, se le dan los días para que salga un poco de la zona de su naturaleza y la domine gradualmente. Cuando el hombre muere, finaliza la búsqueda – queda solo en una lucha directa con su naturaleza.

El Señor abandona todos los lugares de este mundo, porque ya no existe un lugar que sirviera para la búsqueda del hombre. En el nombre del Señor están todos muertos, porque ya no hay más confianza en el Hombre.

El lugar del hombre va creciendo oculto en las almas de los que se han enfrentado a su propia impotencia y en la confianza en el Señor buscaron al hombre hasta el último día.

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