El escape del presente

La muerte no es el final – la muerte es la única evidencia de la vida

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El escape del presente

Mientras seas la reacción en las manos del Señor, lucha con ella porque, cuando no haya más manos, te convertirás en una reacción si no transformas en la mano del Señor.

Cada reacción es la no aceptación – básicamente eres una reacción o una no aceptación – pero en las manos del Señor eres la aceptación o el presente. Por sus manos puedes saber de la reacción y,hasta que sepas, puedes combatir contra tu propia no aceptación.

Eres la muerte que aflora – el presente que aflora – por eso no puedes escapar de ella, pero puedes vivir de la representación o de la relación del tiempo invertido si no aceptas esta muerte para que pudieras conocerla y aceptarla a través de las relaciones.

Cualquier suicidio es una extorsión del comienzo del interior / en el tiempo con un fin en el exterior / en el espacio, en lugar de la aceptación del final desde el interior / en el tiempo para que pueda ser el comienzo del exterior / en el espacio. Cada muerte es exterior, dentro de cada muerte hay una maduración o una sincronización con el final o el presente, que condiciona el principio.

El tiempo desde siempre está detenido – no son más que personas – remolinos de tiempo del presente no aceptado.

En las relaciones enredamos o desenredamos los husos del tiempo y caminamos por los senderos de los espejos desde y hacia el presente, cuando morimos la sincronización del presente continúa su camino en nosotros. El don completo condiciona y requiere un pleno conocimiento que condiciona y requiere una aceptación total. Cuando la precisión detiene el huso de la extorsión de cualquier momento en dirección vertical, comienza a actuar el presente en el hombre como la realización de la diferencia de la aceptación y la no aceptación.

Todo huye del presente, pero este del cual huyes, está en tí que como la única pasión viva y real.

La muerte no es el final – la muerte es la única evidencia de la vida.

No es posible escapar del presente, pero todo nuestro tiempo es un intento de fuga del presente.

El presente es todo y no es nada sin cobertura, por eso huyen de él todos, pero sólo en la cobertura es el punto de la muerte, la semilla de la que brota la vida.

El presente es la única totalidad, es el eje vertical y de él es imposible escapar, pero la mano de todos dibuja los círculos de las no aceptaciones en los torbellinos del tiempo uno del otro.

  • El primer círculo es el círculo del nacimiento – de la fugacidad, después de la reflexión de la mitad eres el reflejo del presente en el nacimiento y muerte /el círculo de las lejanías.
  • El segundo círculo es el círculo de la aceptación /el cuarto de círculo del alma de tus cercanías.
  • El tercer círculo – círculo final es el círculo de la reacción o del espíritu (el círculo de los octavos) – el comienzo de la muerte o la vida en ti en el presente.

El presente es el regazo del tiempo de las reflexiones o de tus relaciones, a través de las cuales das vida al presente en ti mismo. No hay un hogar, si no hay condiciones, no hay comienzos si no hay condiciones en la aceptación del fin.

El presente es tu madre, es el final del cual tú das vida al inicio con la aceptación del fin.

El hombre en las reflexiones del presente según el Señor es la criatura más protegida, que en su interior lleva el secreto de las tres divisiones, las tres cruces a través de la mitad, del cuarto, del octavo, que en la aceptación condiciona el presente sin reflejos. La seguridad en el hombre protege el misterio del todo, pero al mismo tiempo obliga al hombre a la división, que es la base para el todo o el presente sin reflejos.

No habría reflexiones si no se reflejarían entre sí y la tentación de cada ser humano es cruzar otro hombre y mantener por él su círculo de totalidad o la reflexión del presente. El misterio de la división es el misterio de la cruz, pero sólo la aceptación de la cruz es nuestra separación de la reflexión.

El que acepta para sí mismo que es solamente un reflejo, que es sólo una cuerda, se divide por la mitad en sí mismo y condiciona la división del reflejo del presente en un cuarto. El que acepta que es sólo un reflejo del reflejo, que es una mano en la cuerda, se divide en un cuarto en sí mismo y condiciona la división del reflejo del presente en un octavo y quien muere en el reflejo del reflejo de un reflejo, se convierte en silencio o en un presente sin reflejo que del presente en el presente surge la sinfonía de la vida.

Él es la prueba oculta de la vida, por la cual se divide el presente de las manos del torbellino del tiempo, que nunca huyó del presente – es Él quien ha vivido la muerte desde el momento de su nacimiento hasta el momento de su fin en la cruz.

Todo afuera está muriendo porque las representaciones se extinguen con el momento en el que el presente fallece en el hombre.

Y según Él todo revive desde adentro, porque no huyó del presente.

 

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