El poder de lo invisible

No eres dueño de la vida, sólo eres el lugar hacia donde la vida puede fluir

El poder de lo invisible
El poder de lo invisible

También el pájaro deja de cantar en la jaula, ¿cómo la vida puede fluir en la propiedad de lo tuyo?

La ilusión de la propiedad de su propia vida es la raíz más dura y más profunda en el hombre. Cada uno se toma del punto de la vida en la ocupación y se ocupa de la psicología de su vida. Las personas confiesan sus vidas hasta las lágrimas, pero ni siquiera tienen una. El hombre en este engaño de que es dueño de su vida se vuelve egoísta. Y el Señor pregunta:

¿Adónde puedo ir si todos los lugares están llenos?

El Señor te dio el día que vives. Nada ni nadie está vivo por su propia cuenta, tampoco el Señor. El Señor respeta lo que respetas y si no lo respetas, Él tampoco puede respetarte, porque tu alma es del Señor.

Nadie dispone de su vida, pero puede ondear la vida de los demás otros la suya.

La vida está escondida en lo invisible.

No tienes ojos para aprovechar lo que puedes ver, pero con el fin de encontrar y respetar lo invisible. Si no crees en lo invisible, al menos no lo deshonres.

El propio provecho es como un cordero en las vestiduras de lo invisible, pero en su mirada un oculto chacal.

En lo visible buscas el provecho, pero ante todo lo visible eres un embustero, solo la conciencia te habla sobre lo invisible y te pone ante la mentira en todo lo que buscas para tu propio provecho. Únicamente ante lo invisible el hombre no miente, pero hoy en día nadie tiene en consideración lo invisible, porque la conciencia está muerta con la vida de lo propio.

Si dos personas viven respetando lo invisible, viven en un mismo espíritu, pero si cada uno vive su sueño de lo invisible, siguen siendo extraños en el juego de la cercanía.

No eres el propietario de nada, pero el poder que está por encima de toda propiedad, con la que estás intentando alcanzar la grandeza, está en tus manos. Cualquier persona, incluso la más pobre, tiene el poder de su gracia, el poder de dar, pero también la espada que elimina las cercanías.

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