La llamada de la cercanía

El mundo del hombre está sujeto a las lejanías del pasado remoto y asido del corazón de las cercanías

La-llamada-de-la-cercanía
La llamada de la cercanía

En el borde del pasado remoto está la muerte – es la infinita lejanía. El Señor levantó sus manos a lo alto – a lo más alto que pudo y así libró al hombre de las garras de la muerte. Lo colocó lo más lejos que pudo, en la mitad del camino – en el medio del camino, según el libre albedrío – a la misma distancia de la cercanía que de la lejanía.

Esta vida es tu derecho a vivir en el hombre para dominar al pasado remoto en ti mismo y salir de la lejanía del pasado remoto a las cercanías del hombre. Si quieres tener un hermoso jardín, debes cuidarlo para poder dominar las raíces del pasado remoto en ti y para tener el jardín del hombre.

Si respetas el pasado remoto en el prójimo, él inconscientemente te respetará. El hombre debe dominar el pasado remoto en si mismo, para que este no domine al hombre. Porque el pasado remoto es el inconsciente que llevas enraizado profundamente dentro de ti y se encuentra sobre la conciencia hasta que ella no madura en el hombre.

El tiempo no tiene nombre y no tiene en cuenta tus reglas. Hasta que no niegues tu nombre, no podrás salir del tiempo. Cada generación lleva en si misma la raíz del pasado remoto y hasta que no domines el pasado remoto en ti mismo, no podrás abandonar tu nombre y salir del tiempo hacia la libertad.

Entre las lejanías y las cercanías está dividido, el hombre no viaja a ningún lugar, sólo su alma es buscadora, viajera del tiempo entre las lejanías y las cercanías de su mundo.

Cada búsqueda es una plegaria – es una llamadade las lejanías por las cercanías. Cada aceptación en las cercanías es la profanación del corazón, del que se toma todo.

No limites tus almas en búsquedas, que lo suyo siga su camino. Tras ellos siempre volverá la cercanía, porque las lejanías del alma son solamente un sueño, igual que sus cercanías. En las lejanías del espíritu la muerte, un desierto donde nada crece, y adonde ya no se vuelve de las lejanías. Por eso viaja con tu alma y busca, pero cada conocimiento de la lejanía debes retribuirla con cercanía, para que no te atrape la noche antes de tu alma vuelva a las cercanías del Señor.

La vida es un milagroso río de dos corrientes desde cuyo centro condicional o desde el hombre corre todo y madura todo hacia las cercanías y las lejanías. Todo lo que aceptas, saldrá de tu cercanía, todo lo que no aceptas, te mantiene en las lejanías de tus pasados remotos.

El hombre se despierta de las lejanías en las cercanías – más búsquedas, más lejanías que tomas para si – más cercanías condicionales. Cuando haya más incógnitas que mantengan el crédito del hombre, será el final de la ruta de la búsqueda, pero en las manos de las lejanías o las cercanías quedará el cáliz de tu alma para siempre. El contacto entre las lejanías es el contacto de la muerte – el contacto de las cercanías de la vida. No hay muerte, sólo lejanías no aceptadas.

Jesús tomó para mismo las lejanías infinitas de la muerte, fue hasta el borde de la perdición, dio un paso a la oscuridad total del pasado remoto y así condicionó el camino del conocimiento del espíritu para que el secreto de la vida se convirtiera en cercanías. Su alma entregó al Señor, porque en ella, y no sólo en el cuerpo, estaba únicamente la muerte.

Tu alma es el cáliz del espíritu del Señor. Pero hasta que no haya nadie que beba de él, queda sólo el sueño en los bordes del pasado remoto del uno al otro sin contenido.

Toda las lejanías y las cercanías del alma son sólo un sueño y una búsqueda, únicamente en la muerte el alma es real y libre para el espíritu de las cercanías.

Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Estoy aquí por ti, no te vayas a las lejanías, pero toma las lejanías para ti mismo y permanece aquí en mis cercanías.

Cuando sientas la muerte en tu alma, no tengas miedo, porque entonces sabrás que Yo estoy contigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *