Un paso hacia atrás

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Un paso hacia atrás

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Según la palabra del Señor eres hombre, la especie sobre las especies, la única que, con sus pasos, puede dejar la especie del hombre o hundirse con ella en las subespecies de los hombres.

Sólo aquel que toma la cruz del hombre para sí, deja la especie del hombre y genera al hombre después del hombre. Hay muchos pasos antes de que el hombre acepte su cruz, pero básicamente sólo hay dos. Cada paso atrás es el paso de tu aceptación, cada paso hacia adelante es la lucha de la supervivencia de la especie. Los pasos de todas las subespecies son los pasos de la naturaleza, son sólo los pasos del hombre, los pasos del libre albedrío.

Nadie viene al Señor, sino por mí.

Eres hombre por el Señor, pero los pasos hacia el hombre son tuyos. Con cada uno de tus pasos abres o cierras los lugares de la gracia del Señor que tiene el poder sobre todas las cosas, sólo no lo tiene sobre tus pasos.

La palabra del Señor te hizo nacer, la palabra del Señor puso la vida en tu interior, por eso debes respetarla y no menospreciarla con tus pasos.

El alma honesta está siempre en apuros si la confirmas – cada propia confirmación es una negación y una traición al alma del hombre.

La diferencia entre los pasos hacia delante o hacia atrás no está en el paso o en la acción, pero en la posición del hombre. El que está en si mismo toma la cruz del hombre para sí y se vuelve hacia el hombre, abriendo así un lugar para el hombre. Con la no aceptación de la cruz el hombre entra al otro lado, del cual requiere una confirmación o una base para contemplarse a sí mismo.

Si el hombre tuviera el poder de aceptar el tiempo invertido, podría permitir dar un paso atrás y se convertiría en el punto de partida del tiempo hacia adelante. Con cada paso de confirmación vives sólo las historias en el que todo está, sólo tú no estás ni estarás hasta que no restes todos tus pasos hasta el último rayo de luz en tus ojos.

Sólo entonces el Señor dirá: hágase la luz y el hombre se levantará del hombre.

Si la gracia está disponible, no significa que no haya necesidad de pedir por ella. La gracia es tu vida y cada uno de los pasos de entrega es un ruego por ella, cualquier postura de soberbia sobre la gracia predeterminada de la vida es un paso más cerca del abismo del tiempo sin espacio.

Eres el elemento del tiempo, infinito y eterno, en ti mismo un abismo de muerte, uno en otro el contenido de la vida.

El tiempo se acaba, pero el elemento del nacimiento y de la fugacidad se mantienen eternos.

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