Mundo sordomudo

Mundo-sordomudo
MUNDO SORDOMUDO

En el exterior no hay ningún consuelo – únicamente en el interior. En el exterior no hay plegarias – sólo en el interior.
No hay súplicas en el exterior si no las hay antes en el interior.
Sólo la súplica en el interior es una plegaria y en ella, tu consuelo.

Quien se queda en el exterior, permanece sin consuelo, porque no se puede pedir en el interior si te encuentras en el exterior.
Pero todos los consuelos externos desaparecen, sólo quedan aquellos que suplicaste en el interior.

Naciste como la impotencia de la fuerza, que se defiende con la fuerza de la impotencia de la otra parte,
pero sólo los que se han entregado se van al lugar en el cual se abre un mundo más allá de la fuerza y la impotencia.

Muchos llegarán demasiado tarde para irse al otro lado,
no en el tiempo ni en el espacio, porque se trata de dimensiones de este mundo,
porque la eternidad no es suficiente para poder suplicar desde el interior, si estás en el exterior.

Todo lo del exterior nos distancia, todo lo interior nos acerca.
Nos encontramos fuera del tiempo y del espacio, pero nos encontramos únicamente en el interior del espíritu.

Nada se tomará de nadie afuera, sin embargo cuando pierdes aquello que está en el interior,
te das cuenta que cualquier cosa del exterior no vale nada si no está condicionada desde el interior.

En el exterior el mundo trina para atraer a la voz del interior,
pero todo lo externo, calla en el interior.

Las personas están convencidas en sus habilidades de comunicación,
Pero en relidad todos y cada uno está en su monólogo en un mundo sordomudo.
Porque mientras te defiendas a ti mismo con cualquier cosa, no despiertas nada en ningún lugar.
Todos somos sordos y mudos, pero sólo el mundo interior nos enseña el alfabeto,
para que algún día nos podamos entender entre sí y hablar con alguien en un diálogo.

Y la Entrega habló y puso la primera letra del diálogo,
ha sido escuchada y cuando sea oída con la segunda letra, el enlace entre el exterior y el interior se romperá.
En aquel momento nacerá la primera canción del mundo interior,
y también la oscuridad del mundo de los sordomudos, que se quedaron en su lado de la luz.

No hay vida en el exterior si no hay vida en el interior.
Jesús entregó su vida para despertar al mundo interior en todos.
Dejó este mundo exterior y puso el octavo menos un cuarto, a la diestra del Señor del interior.
Cuando oiga la voz desde el otro lado de su mundo interior, sabrá por primera vez que es
y la vida sabrá que son y que del menos de la mitad se abrirá el menos de la totalidad,
en la cual cantarán por siempre las dulces aves de todo en el mundo interior.

…Pero hasta entonces nadie lo sabe y hasta entonces todavía hay una pizca de tiempo disponible,
para que te calles ante el rostro de silencio,
antes de que hable con tus palabras o calle para siempre.

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