Escala ciega

Eres un ciego, sin embargo, una escala para todos los demás y todos los demás lo son para ti

ESCALA-CIEGA
ESCALA CIEGA


Tú no eres una escala, pero la escala que se encuentra dentro de ti se establece como un punto de partida de la vida,
en el momento en el cual abandonas tu escala.

Las formas funcionan de manera consciente – la relación entre ellas o la proporcionalidad en sí mismas de manera inconsciente. Mientras mires desde tu punto de vista no puedes ver nada ni a nadie, pero tan sólo una imagen distorsionada, porque todas las proporciones están distorsionadas.

Alguien se orienta de acuerdo a la distancia o por un cálculo, alguien por la armonía o la sensación, pero todas las orientaciones se desvanecerán, quedará una escala en ti como un punto de partida de la vida o la muerte.

Eres un ciego, por eso no debes medir a nadie. Ciego, sin embargo, una escala para todos los demás y todos los demás lo son para ti. Y si aceptas esto la muerte en ti mide los pasos de la vida que llegan hacia ti desde el otro lado. En donde sólo tú mides los pasos de la vida, no hay nadie en el otro lado, pero en ti únicamente los ojos muertos.

Alguien de aquí hacia allá mide su grandeza – alguien de allí hacia aquí reconoce su pequeñez ante la vida.

El que acepta cada medición no requiere un metro para las dimensiones con las cuales negocian los especuladores, pero no saben que solamente por los dos se encuentra la exactitud del Tercero y el Único – la regla de la medición sobre todo lo que corrige todos los errores.

Cuanto menor es la distancia, más la traiciona la inexactitud – si es más grande, más errores permite. Estamos llegando al tiempo de la medición precisa o a la precisión de la misma vertical – el punto de partida de la vida y la muerte.

Estamos en el momento de la detención –
alguien detiene en sí mismo a otros – alguien se detiene en sí mismo
y entre ellos están alineados como el silencio en el mundo de la música.
Entre los que se han detenido a sí mismos – son un mundo colorido el uno para el otro
pompas de jabón y tonos fugitivos que regresan a casa.
Entre ellos, se detienen entre sí –
almas prófugas en la oscuridad del espíritu.

En todos muere un yo: la hora negra (retroalimentación) o la hora blanca (punto de partida). Y en la tercera el tiempo ya transcurre en ambas direcciones, para todo el mundo en la dirección seleccionada. En la sexta hora se va a destruir toda la tensión (energía) y fluirá la fuerza (dimensión). Nadie más podrá detener el blanco sobre el blanco, ni siquiera un reloj que está establecido en »no«, porque nadie más tiene a alguien delante.

Antes de Jesús la presión podría haber destruido todo, como en una olla a presión. Después de Jesús se abrió una válvula para toda la difusión en una nueva dimensión para que en dos ángulos de 45° se expanda en un ángulo de 90° de las dimensiones exactas de la totalidad.

Cada movimiento es un ligero goteo en el sentido contrario a las agujas del reloj. Por lo tanto cada fertilización y cada pensamiento reducen la corriente de la tensión en la dirección de las agujas del reloj. Pero no los pensamientos que están en el lugar y el hombre a cuenta de sus propios parlamentos, pero los pensamientos que se despiertan en ti y se despiertan todos los días, pero los pensamientos de otros pensamientos.


Todos buscan y creen a su modo en la tercera fuerza:
El pueblo elige a los líderes y a los partidos, los fieles esperan milagros
y los engañadores regatean en nombre de la tercera fuerza con mil secretos.

Sólo Jesús dijo: »Sóis la tercer fuerza (la retroalimentación de todos los fenómenos)
y la tercer fuerza está en vosotros mismos«.
Y es el momento de que la realimentación toque un dedo con los dedos como en un espejo.
Y luego el dedo devora al dedo o lo da a luz,
porque el espejo es el Señor desde los dos lados.

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