El rostro de Dios

EL-ROSTRO-DE-DIOS
EL ROSTRO DE DIOS


El rostro de Dios, que duerme en cada uno de nosotros,
está pintado como un fresco con el pincel del tiempo y la pintura de la herencia.
Y el hombre sabio, como un restaurador, remueve todas las capas de la herencia o del pecado original,
hasta que no desaparece cada rastro detrás de él y puede en su huella libre
venir de la nada el original del Señor de su rostro.

Pero un tonto pinta sobre su rostro afirmando que tiene sobre ello un sagrado derecho y que nadie tiene derecho a quitarle o restringirle, y lucha con todos los colores por el precio de su vida.

Cuando finalmente renuncias a cualquier rostro y te quedas sin rostro ante ti, llevarás el rostro de Dios que brillará a través de ti como una luz en la oscuridad para todos los demás y tú lograrás la paz eterna y la tranquilidad esperado por los rostros de Dios para los que han abandonado sus rostros.


Pero mientras luches por un mínimo de tu rostro,
debes saber que estás en el limbo – en un mundo que no existe.

En todos aquellos que han mejorado su rostro detalladamente – sobre la base del rostro de Dios, pero que lo divino en ellos murió, rodarán en el torbellino de la eterna oscuridad de los crueles rostros de la muerte.

Y si eres sabio, seguro sabes que, como decía Jesús:
»Realmente, realmente os digo – que no hay poder que nublara vuestra paz,
si sacrificaron su rostro en su nombre.«

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