La aceptación de lo definitivo

El cielo no se encuentra en cualquier lugar – es una realidad que surge en ti

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LA ACEPTACIÓN DE LO DEFINITIVO


Infinitos estados para elegir como las cartas en el bolso del cartero,
todas las cartas dirigidas a la misma dirección –
la adopción final del propio estado.

Siempre te encuentras en el mismo estado del que siempre huyes, porque no puedes aceptarlo como el definitivo. Por eso sueñas con otro estado, aunque si lo alcanzaras inmediatamente soñarías con un tercero… Y así la ilusión fluye a cuenta de la impotencia de la aceptación de lo definitivo.

Eva, que arrancó la manzana, se negó a aceptar el estado real, pero quería ser diosa y poseer las matemáticas de Dios. Pero nadie te puede poseer.

Porque estas son las matemáticas de la realidad, que no las conocerás ni en este ni en el otro mundo.

Jesús fue designado por voluntad del Señor al estado final en la cruz que aceptó con el sudor de su sangre. El hijo de la realidad fue abandonado para sufrir las desgracias en el mundo de la ilusión, porque no tenía el suyo. La ilusión le atribuyó la realidad más dura – la cruz. Si se hubiera resistido a esto, no habría sido la base del mundo real. Después de él todos pueden aceptar cualquier estado, ya que con su sacrificio ha cubierto todos los estados y lleva los estados de cada uno. Sólo aquellos que aceptan su estado, caen en el de Jesús y Él en el suyo y serán uno en la realidad.

Es débil aquel que hace ilusionismo con ilusiones y le teme a la realidad como le el diablo le teme a la cruz. El diablo, maestro de la ilusión, escapa de la cruz que es la base del mundo real, lo que significa el comienzo del fin del reino de la ilusión.

Por lo tanto acepta cada situación – acepta el estado real en el que te encuentras y te encontrarás en el punto de partida de la realidad. A partir de aquí comienza un mundo nuevo – mágico…

El cielo no se encuentra en cualquier lugar – es una realidad que surge en ti.

El milagro en algún lugar sucede cuando el hombre finalmente aterriza sobre su estado. El lugar con su misericordia condiciona que un hombre se convierta en el punto de partida para el estado interior – de la regla de Dios y que lo acepta y no regatea más con reglas reflectantes. La sanación es el resultado directo de la realidad cuando el hombre dona por el par.

En este tiempo este lugar misericordioso surgió en todos hombre devotos y brilla como la luz de la realidad que ya no se apaga. Le devolverá la salud, calmará los tormentos y liberará el espíritu – hasta la perfección y el infinito.

En este tiempo la vida pone a todas las personas en un estado final, en el cual sus mundos reflectantes ya no son compatibles con el estado final, que tiene autoridad sobre ellos. La histeria, que se produce en los seres humanos en la impotencia de aceptar su estado final es equivalente a la fuerza de la realidad y, por lo tanto, incontrolable. Ya no se basa en las reglas arbitrarias y reflectantes de las ilusiones, pero son el resultado del cálculo de las matemáticas del Señor.

La sabiduría facilita la aceptación del estado real y en los últimos tiempos del estado final. Pero incluso la sabiduría es definitiva y, por eso, ha sido destituida de su lugar de iluminada del tiempo de la realidad. Ella habló de un tiempo que vendrá y dibujó un mapa de la realidad. Una vez que el mapa se haya dibujado, la sabiduría final habrá sido enunciada y el estado final debe ser aceptado para que del mapa se manifieste el país. Porque si hay un mapa también hay un país. Pero esto sólo lo sabía el desamparado – a los magnates de los palacios dorados se les ha ocultado el secreto del reino de Dios.

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