Compañero de viaje

Los niños son siempre diferentes y, por eso, tan cercanos a nuestro prójimo

Compañero-de-viaje
Compañero de viaje


El primero y el último compañero de viaje en todos los caminos contigo.
Si eres más pequeño que él, siempre diferente y, por lo tanto en todos los que te encuentras en el camino el mismo,
ya te conocen desde siempre.
Si eres mayor que él, en sí mismo comprometido contigo mismo,
pero en todos los demás eres el rostro de tu propia soledad, no reconocido.

Puedes ser pequeño – la vida es siempre más pequeña que tú, puedes ser grande – la vida es siempre más grande que tú. Puedes ser pequeño solamente que la vida ante ti, si te entregas – y en tu arrogancia eres más grande cuando lo sometes a tu sueño. La vida no es más grande, no es más pequeña, pero la adopción de la vertical de la realidad, – en la no aceptación del sueño perdido en el espejo de lo mismo.

Te encuentras atrapado en el espacio y el tiempo de lo mismo y, sin embargo, se te ha otorgado,
para que en la relación con el tiempo y el espacio, para el prójimo, dividas al mismo en ti mismo.

Estás atrapado en el tiempo y el espacio como el mismo, pero en relación con el tiempo y el espacio puedes permitir la diferencia y dividir lo mismo. Tu cuerpo está atrapado en el tiempo de lo mismo, tu alma está en el espacio de lo mismo, pero en el espíritu aceptas al otro y de este modo te abandonas. Quien acepte al otro, es el mismo en otro, quien no se aparte de lo suyo, será un extraño en todo.

Los niños son siempre diferentes y, por eso, tan cercanos a nuestro prójimo. Pero cuando el hombre en algún momento de la vida se detiene y al coquetear con el espejo se convierte en el mismo, entonces se compromete consigo mismo y comienza a crecer en el espejo. De todas las relaciones que vivió en su propio beneficio a expensas de otro, se levanta del espejo el mismo que le ordena a aquel que podría haber sido infinitamente diferente, a ti mismo.

El hombre debería derrotar el principio de lo mismo en sí mismo, porque mientras el hombre sea lo mismo en sí mismo, reacciona a todo de manera diferente, pero cuando se libera de lo mismo o él mismo, reacciona ante la vida o la esencia en su interior.

En cuanto perseveras en lo mismo en ti mismo, eres un desconocido para los otros, pero en la medida que aceptes la vida, eres diferente en ti mismo y, por lo tanto, puede ser el mismo o uno con todos. Las personas en este momento no podrán separar las barreras físicas, pero los destinos del tiempo congelado en lo mismo o el espacio muerto en todo, donde no pudieron dejar ir al suyo.


Jesús aceptó la diversidad infinita y por lo tanto condicionó el par de todo,
por eso es con cada uno como lo es consigo mismo,
pero si tú aceptaras al diferente infinitamente en ti mismo,
la vida no sería uno contigo, sino también tú serías uno con la Vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *