Confesión

Cuando te quedas a solas con tu desconsuelo,
confíaselo a Dios en el cielo.

Reconócelo al árbol en el bosque,
porque el bosque te escuchará, más de lo que hará el hombre.
Llora tus penas al bosque, y él te ayudará.

Mientras seas capaz de reconocer tu desconsuelo a todos y a todo,
aunque sea a la noche o al día o al lunes,
el desconsuelo no podrá destruirte.
Sólo cuando ya no puedas hacer esto,
el desconsuelo comenzará a tragarte como las arenas movedizas.

La iglesia tiene un confesionario para
que puedas entrar en él
y decir lo que te preocupa.

Te salva únicamente tu propio reconocimiento y el confesionario.

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