Exposición

El mundo de un hombre pequeño, un mundo de realidad infinita en ella

EXPOSICIÓN
EXPOSICIÓN


El espíritu opera de acuerdo a la regla de la exposición o la aceptación de la muerte.
Existen dos exposiciones, en nombre de la vida y en el nombre de la propia aprobación.

No hay vida, si no se acepta la muerte. No existen cosas mejores, ni cosas peores en la vida, sólo existen aceptaciones más difíciles y más fáciles. Cada aceptación, rayo de luz, cada no aceptación, una sombra de la oscuridad.

El hombre puede aceptar todo, él mismo puede abrir sólo la mitad de la luz en el horizonte de su propia oscuridad. Sólo a partir de la aceptación de la oscuridad de los dos lados, nace el sol de la eterna primavera.

La legalidad de la luz es la oscuridad y la legalidad de la oscuridad es la luz.
La oscuridad viajó del subconsciente a la conciencia y de nuevo al subconsciente o al espíritu
y en su camino lo transformó todo.

Todo lo que vivió, fue una manifestación de la vida y todo el fluido de la vida, el fluido de la muerte del Señor. Fuiste la luz de la oscuridad del Señor. Después del libre albedrío el hombre perteneció a la vida o a si mismo en el espejo de la muerte.

El mundo de un hombre pequeño, un mundo de realidad infinita en ella.

Cada alma sumó el mundo de algunos contenidos, pero fueron reales sólo en la medida en que se expuso en dos lados. Las exposiciones unilaterales son siempre subjetivas, las de ambos lados son objetivas.

La realidad es la exposición en los dos lados. El alma valiente se expuso en el nombre de la realidad o del otro lado, la arbitrariedad siempre en su propio nombre.


El espíritu abre al hombre que respeta la vida.
Todas las grandes cosas llevan en si la modestia más grande
y sólo la modestia salvará al hombre cuando se desvanezcan los fluidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *